domingo 24 de enero de 2010

No existe el exceso de dar las gracias


Artículo publicado en la edición del domingo, 24 de enero de 2010
Diario El Carabobeño
Sección: Creando futuro

“Si confieres un beneficio, nunca lo recuerdes; si lo recibes, nunca lo olvides”.
Quilón de Esparta

Mucho se ha escrito sobre la importancia que tiene dar las gracias, el beneficio tangible que produce en quien las recibe y en quien las otorga. Siento la necesidad de escribir este artículo para agradecer tantas maravillas que me sucedieron el año pasado, y aunque las personas a quienes tengo que agradecer reciban mi gratitud personalmente, escribir esta nota abrirá el espacio de llegarle a aquellos a quienes quizás no reciban mi agradecimiento por considerarlo impropio, inmerecido o desdeñable.

Lo primero es agradecer al diario El Carabobeño por este espacio con el cual honra mis escritos todas las semanas, los días domingo. Es un privilegio que agradezco, pues conozco la importancia que tiene este medio, que, además de ser leído nacionalmente en su versión impresa y digital por miles de venezolanos, es uno de los medios más visitados por los venezolanos en el exterior y por otros a quienes les agrada su formato fresco y su equilibrio editorial. Le agradezco a cada uno de quienes hacen posible que se publique este diario y sus otros medios especiales tan interesantes.

Les presento también mis respetos y les ofrezco mi gratitud a mis lectores. Digo “míos” porque, aunque son lectores de El Carabobeño, dedican algunos minutos a leer mi columna “Creando Futuro”. Algunos la recomiendan a otros lectores y hasta me escriben para comentar acerca de los artículos, argumentar acerca de lo que escribo o manifestar sus desacuerdos con mis opiniones. Espero que pueda atraer su interés hacia lo que escribo, que desafíen mi intelecto y mi pluma para producir algo que merezca ser leído.

Quiero dar las gracias a mi esposa, a mis hijos y a mi querido hermano, por su amor durante todo el pasado año. Fue un año complejo en el cual hubo algunas dificultades que probaron nuestra fortaleza como grupo familiar, y siento que somos una mejor familia por la resiliencia que produjo este fragor en el cual vivimos. Le doy gracias a Dios por mi familia y le pido su protección para cada uno de quienes la conforman.

Reconozco el apoyo maravilloso que recibí de mis amigos de la infancia, la adolescencia y juventud temprana. Insisto en la importancia de los amigos de toda la vida y les agradezco a aquellos compañeros de mi Colegio Gonzaga, que hicieron todo lo que pudieron para contactarme en el año en cual cumplimos 40 años de graduados de bachiller, para que estemos en comunicación. A mis amistades de Maracaibo, las de siempre, que supieron de mis dificultades y se acercaron para brindarme todo su apoyo. Incluso a aquellos amigos que en las vicisitudes no me apoyaron e incluso me perjudicaron, les envío un mensaje de afecto y cariño, les pido que no me guarden rencor y me perdonen por mis errores.

Reconocimiento doy a mis amigos de Caracas y del resto del mundo, que están a mi lado en las buenas y en las malas y me hacen saber que una amistad que termina nunca fue amistad. Que me reclaman mis errores, pero están a mi lado para que los corrija. A quienes me escriben y no les contesto pero me vuelven a escribir, porque al hacerlo lo que desean es que yo reciba sus saludos y buenos deseos y no esperan que se los retribuya a ellos.

A mis compañeros de trabajo a quienes incluyo como mis amigos, que superaron los conflictos, aprietos, trances y obstáculos de un año complejo y que permitieron que nuestra empresa viera los frutos de nuestro trabajo en equipo de alto desempeño. Estamos juntos y seguiremos contribuyendo a la felicidad de nuestros socios de aprendizaje, a través del aprendizaje transformador. Cada socio de aprendizaje, de los muchos que nos acompañaron el año pasado, deseo que reciba mi afecto y gratitud, por permitirme aprender a su lado.

¡Gracias a Venezuela!, por ser un país tan hermoso, con tanto futuro.

¡Gracias a Dios por todo!

sábado 9 de enero de 2010

La sabiduría de la vejez



El sabio en su retiro es útil a la comunidad
Lucio Anneo Séneca

Desde temprana edad me di cuenta que era inteligente de una manera muy diferente a como lo eran Barboza, Molina, Finol, mi primo Carlos, y otros muchachos de mi edad que se ganaban todos los premios de excelencia educativa en el colegio, llevaban las boletas de notas con las mejores calificaciones, o provocaban los comentarios de admiración de mis padres, familiares o profesores.
No recuerdo haber escuchado a nadie hacer referencia a mi inteligencia cuando estaba chiquito, o cuando era adolescente, o en la universidad. Los comentarios acerca de algo de lo que hacía eran principalmente a mi voz de cantante, mi voz de tenor poderosa, que hacía las delicias de mi Papá, a quien le cantaba sus canciones favoritas, entre ellas “Rosario”, del maestro Juan Vicente Torealba, nacido en la esquina del mismo nombre de la ciudad capital de Venezuela y del maestro Ernesto Luis Rodríguez, de Zaraza, Estado Guarico, único estado de la unión que no he tenido el placer de conocer hasta ahora.
Luego, como que me volví más inteligente a los ojos de los demás, pues he escuchado comentarios de algunas personas de diversas latitudes, algunas ellas de reconocido prestigio en letras, artes, ciencia, empresa, que me reconocen como una persona inteligente.
En los años setenta con Luis Alberto Machado fui aprendiendo que todos somos inteligentes, y que lo hay que ver es en qué. Después conocí los trabajos de Gardner, De Beauport, Buzán, Rodríguez Estrada, y demás estudiosos de las ciencias de la inteligencia, y me siento orgulloso de poder reconocer las inteligencias múltiples que he podido desarrollar durante mi existencia.
Luego de los dos años pasados, 2008 y 2009, me he dado a la tarea de ponerme a pensar en que cuando sea viejo quiero ser algo más sabio de lo que me reconozco hoy. Quiero serlo para ser mejor persona, para poder estar ahí para mis hijos, mis nietos y sus hijos.
Algunos reconocen la necesidad de ser capaz de escuchar con atención, aprender a callar, responder con medida, como cualidades para ser sabio. Pues ahí se me pone la cosa algo difícil. No creo haber aprendido aún a escuchar, callarme o responder de manera sabia. Lo bueno es que siento que si puedo aprender, pues he puesto en duda mis capacidades, y me dedico más tiempo a reflexionar, dados los pobres resultados recientes.
Hay algunas preguntas que van surgiendo y quizás este escrito es una enorme pregunta que le hago al universo, para que pueda presenciar actos de la naturaleza que me permitan acceder al conocimiento necesario para que mi vejez sea productiva.
Quiero ser útil a los que necesitan más que yo, a mi patria, al mundo, a mi familia y amigos. En los últimos tiempos son ellos quienes me han sido útiles a mí para superar las dificultades. Quiero también serle útil al gobierno a todo nivel, con lo que pueda aportar para que mejoren las condiciones de vida de la población, sobre todo de los más pobres. No importa si adverso la ideología de quien gobierna, si puedo aportar para la solución cívica de las necesidades de la república, sin egoísmo estoy listo para servir.
Lo que si no estoy dispuesto es a permitir el paso a quienes desean perjudicar a quienes amo. Tengo la ventaja de que habiendo vivido con mucha intensidad, quiero vivir la otra mitad de mi vida con más sabiduría. El arsenal de los errores cometidos, las conductas erradas, las consecuencias vividas y por vivir de mis fallas, no son más que recursos para que a lo largo de la vida que me falta por vivir, no cometa las mismas equivocaciones, aunque se que con mi capacidad de fallar serán nuevos y muy creativos mis desatinos.
Estoy seguro de que si hay “Inteligencias Múltiples” debe haber “Sabidurías Múltiples”, y que en algún espacio tendré cabida para llegar a que aunque sea en mi último aliento de vida, seré reconocido como sabio por algunas de las personas que hoy se ríen de esta reflexión mía.

sábado 19 de diciembre de 2009

Nieve en el alma


“Lo que está delante de nosotros y lo que está detrás es poco importante comparado con lo que reside en nuestro interior”
-- Oliver Wendell Holmes

Hoy observo la caída de las hojuelas de nieve frente a nuestro hogar, y me doy cuenta de lo equivocado que estamos cuando decimos que una persona tiene fría el alma, como la nieve, cuando resulta que la nieve que cae continuamente hasta formar un manto blanco, lo que hace es pintar de colores todo lo que está frente a nuestros ojos, y produce que nuestra alma se encienda de amor, de alegría, de deseos de divertirnos, de placer de avizorar el mundo.
La caridad que es la forma tangible del amor, es la energía impulsora de nuestro ser y de toda la humanidad. El amor es esa fuerza extraordinaria, que nos mueve para comprometernos a lograr la paz y la justicia, y que con valentía y generosidad nos dispongamos a servir la causa de la libertad.
Mirar caer la blancura de la nieve, me pone a pensar en que sobre la tierra caen nuestros sueños, y producen un silencio delicioso, que nos llama a reflexionar en lo que ha sido un año pleno de oportunidades de aprendizaje.
Veo los copos de nieve que lucen como plumas de pequeñas aves, que traen a nosotros mensajes del cielo, cuyo origen algunos se lo adjudicamos a Dios, mensajes de amor y de afecto, impulsos de buenas acciones que nos lleven a beneficiar a quien menos tiene, y no pensar en lo que a nosotros nos falta.
Esta blancura que todo lo cubre, nos devela plenamente la iniciativa de bienquerer a todos a nuestro derredor, especialmente a quienes no nos agradan, a quienes nos dan miedo, a quienes hablan mal de nosotros, a quienes nos desean el perjuicio, a quienes nos han traicionado, aquienes nos han ofendido, a quienes su rostro nos produce malestar.
La caridad nos coloca en una relación personal con Dios y con el prójimo, y tiene el mismo efecto que esta nevada que hoy nos hace permanecer guarecidos, pues la caridad y el amor nos hacen refugiarnos en nuestro ser interior,
Para algunos al ver la nieve lo que les surge es el pensamiento en lo que los limita, en lo que luego se convertirá en barro y que lo ensuciará todo. Verá los vehículos hundidos, la niebla y el peligro, las pérdidas de tiempo, la imposibilidad de salir a trabajar, lo que no ocurrirá.
Prefiero pensar en que estos copos de nieve cubran a mi familia, a mis amistades, a mis estudiantes, y los llenen de la caridad y el amor que provienen del cielo.
¡Feliz Navidad para todos!

sábado 21 de noviembre de 2009

Estoy de regreso: Cuando mis amigos me apoyan


“Caerse no es estar caído”--
Anónimo

El año pasado 2008 y este 2009 han traído grandes desafíos para mí.
Lo que me ha ocurrido me lo merezco por lo que he sido y estoy siendo, y por lo que he hecho y estoy haciendo. Ahora me toca revisar mi filosofía de vida, lo que observo en este mundo que me trajo como consecuencia lo que me ha ocurrido.
En esta fecha me dedico a revisar lo que ha sido mi año 2009, para prepararme para el próximo 2010, y quiero dedicar este espacio para agradecer a todos aquellos amigos, que a pesar de todos mi errores y mis graves fallas, me han acompañado para que pueda seguir adelante con mi vida, la cual he dedicado a servirle a la humanidad, especialmente desde el espacio de contribuir a la felicidad de algunas personas a través del aprendizaje transformador.
Caerse tiene que ver con moverse de arriba abajo por el propio peso, si es así me he caído. También tiene que ver con perder el equilibrio, y también lo he perdido. Algunas definiciones de caer lo relacionan con quedar colgado, suspendido o inclinado. Todo eso me ha pasado en este lapso.
Más feo es que dicen que caer es descender o bajar mucho. Y para muchos de quienes se decían mis amigos así ha sido. Algunas acepciones dicen que caer es “pasar a un estado físico, moral o económico inferior o desfavorable”. Así ha sido. Sigo leyendo y consigo que caer es “acabarse alguna cosa o perder una posición”. A mí se me acabaron algunas cosas y perdí algunas posiciones, o sea que caí.
Pero no dice en ninguna parte que caerse es quedarse caído. ¡Gracias a Dios por mi familia y mis amigos en momentos en los cuales me he caído!
La palabra amistad es una palabra definitivamente derivada de la palabra amar, si aun no comprobado desde su raíz etimológica, definitivamente si desde su raíz espiritual.
En esta etapa de grandes dificultades para mí, se ponen a prueba todos los mensajes que les he dado a mis Socios de Aprendizaje durante décadas. No es una casualidad que me hayan pasado tantas vicisitudes, han sido pruebas vivas de lo que he predicado a mi gente y he transmitido en mis conferencias y Experiencias de Aprendizaje. El significado del resto de mi vida lo he venido construyendo y lo seguiré construyendo con base en las amistades que tuve y tendré.
Mi pasado contiene conductas que no me satisfacen, ni enorgullecen. Lo importante es que con mis acciones actuales y futuras construyo el camino que me llevará a la senda que me haga sentir bien. Los afectos de mis amigos y sus lealtades, su firme apoyo emocional, forman parte de la fortaleza que me permite adelantar lo que voy logrando.
Tengo talentos que no se han diminuido, mis experiencias siguen siendo valiosas para muchos, mi comprensión del fenómeno humano se ha ampliado con las experiencias vividas, se lo que quiero y estoy dispuesto a sacrificar mucho para lograr lo que deseo. Deseo una vida digna y que tenga sentido, puedo procesar mis fracasos para transformarlos en aprendizaje.
Una amiga, de las que necesito conseguirme, me regaló esta frase del libro “FISH”:
“Hay algo que yo se de ti que quizás tu no sepas de ti mismo, dentro de ti tienes mas recursos de energías de los que nunca has utilizado, mas talento del que nunca has aprovechado, mas fuerza de la que nunca has puesto a prueba y mas que dar de lo que nunca has dado.”

lunes 12 de octubre de 2009

Me siento bien haciendo el bien



"El entusiasmo es el pan diario de la juventud. El escepticismo, el vino diario de la vejez."

Pearl S. Buck

Normalmente mi estado de ánimo es favorable, positivo, y me siento bien. Además busco que quienes están a mi lado se sientan de la misma manera, pero claro esa es una decisión personal. Cómo me siento tiene que ver con la mirada que hago de mi vida pasada, y lo que encuentro que he hecho en favor del prójimo.
No quiero decir que no haya acciones de las cuales me arrepiento, que no han sido buenas, y que produjeron dolor en otros. Quiere decir que no he hecho el mal a propósito, y que lo que ha salido mal de mis acciones no fue porque con premeditación lo hice para causar mal.
No me gusta hacer una cita prolongada de un autor, pero hoy hago la excepción para traer todo un párrafo del libro “El hombre en busca de sentido” de Víctor Frankl: “El ser humano no es una cosa más entre otras cosas; las cosas se determinan unas a las otras; pero el hombre, en última instancia, es su propio determinante. Lo que llegue a ser —dentro de los límites de sus facultades y de su entorno— lo tiene que hacer por sí mismo.”
Estos estados de ánimo varían. A veces siento que fracasé, otras que gané, por momento hago la odiosa comparación con otros y siento que he triunfado más que la mayoría, actitud mediocre por demás. Pero cuando sumo, resto, multiplico y divido me siento exitoso con lo que he alcanzado, y esperanzado por lo que he de lograr.
Cuando estoy con mis hijos, con mi familia, o disfrutando de una expresión artística de las muchas que me interesan, como lo son el cine, el teatro, la ópera, una presentación sinfónica, cuando estoy escribiendo o trabajando le pongo tanta pasión a lo que hago, le presto tanta atención a lo que estoy haciendo que el mundo exterior deja de existir.
Darle a mi vida el propósito de contribuir a la felicidad de las personas a través del aprendizaje transformador, quizás genera las emociones apropiadas para darle sentido a lo que hago, incluso cuando pierdo el camino como ha pasado en el período que estoy finalizando. Hoy rescato el sentido de mi vida, y comienzo a ver los resultados de esta nueva entrada a la autopista de mi existencia.
La vida ha premiado mi constancia consiguiendo lo que busco, la alegría ha sido curativa en esta etapa reciente. La alegría que proviene del amor de mi familia y de la amistad de mis amigos, de la actividad como educador que realizo, las obras sociales a las cuales me devoto. No es que no tenga motivos de tristeza, pero son más los de alegrías.
Mi vida ha sido maravillosa y llena de ocasiones de placer de mundo y de espíritu, y contar ocasiones que he vivido como a veces hago, me hace dar gracias a Dios por todo lo que he podido hacer. Disfruto de las cosas que rutinariamente debo emprender, y busco cumplir esa rutina con el mismo entusiasmo con el cual hago lo novedoso. Me siento bendecido con todo lo que la vida me ha dado, y agradezco a Dios por su dones para mí.
Escribiendo esta nota me doy cuenta de su importancia para mi vida, y la de quienes leen lo que escribo, de hacer este reconocimiento de felicidad, que me permite dar gracias a la vida por todo lo que me ha dado y me sigue dando.
Es importante todo lo que hago, y por ello pongo todas mis capacidades al servicio de a lo que me dedico. Mi invitación es a que todos hagamos lo mismo y pongamos pasión intensa en cada acción. Soy optimista responsable ante lo que viene, y ante el futuro de la humanidad. Siento que podemos hacer lo que hace falta para que la humanidad sea feliz, y hacer que mi existencia tenga un impacto favorable para el mundo.

jueves 13 de agosto de 2009

No ver, no oír, no callar


“Mantén tu rostro al sol y así no verás las sombras.”
Helen Keller

Durante años la amistad con Gladys me ha llenado de orgullo, pues es una persona ejemplar, y así lo han sido Luis, y su muy amada hija.
Siempre me sorprendió con su enorme capacidad de ver y sentir más allá de lo que cualquiera que conozca puede hacerlo.
Quizás por ello me acerqué a ese personaje de la historia contemporánea que es Helen Keller, quien ha sido importante para que comprenda el espectáculo de las imágenes, el valor de las palabras y el poder de los silencios.
Recomiendo leer la biografía de esta mujer que siendo ciega y sorda, logró realizaciones que dejan a cualquier mortal atónito. Gracias a su voluntad y temple, y al apoyo que recibió de su mentora y amiga, Anne Sullivan, cuya vida también merece estudiarse para seguir muchos de sus ejemplos, Helen lograría aprender el uso del lenguaje, con un sistema basado en el lenguaje de los sordomudos, un sistema dactilológico, con movimientos sobre la palma de la mano, que indican letra por letra las palabras, similar al que vemos hacer en el aire para los sordos no ciegos. También aprendió a hablar con sonidos poniendo sus manos en los lugares del aparato fonador que producen soplidos y vibraciones (método Tadoma). La educó también el uso del sistema Braille (inventado por el francés Louis Braille).
Helen aprendió a leer y a escribir de diversas maneras, y fue una lectora ávida, una escritora prolífica con una corrección y un uso de imágenes literarias poderosas (escribió siete libros, además de muchos artículos, ensayos, críticas literarias, discursos), dominaba varios idiomas (su lengua natal, el inglés, y se comunicaba en latín, griego, francés y alemán).
Se graduó con honores, siendo la primera persona sordociega en graduarse en una universidad. Viajó a más de treinta países, una verdadera hazaña para muchos de su época, que ni de su pueblo salieron, pues Helen nació en la tierra de los indios Choctaw, el estado de Alabama, en el pueblo de Tuscumbia, el 27 de junio de 1880
Su vida fue llevada al cine e inmortalizada con las actuaciones de Anne Bancroft y Patty Duke, quienes ganaron sendos premios Oscar ® en el film “La trabajadora milagrosa”, 1962. Tuve la ocasión de volver a verla al lado de mi familia, y estaban impresionados con lo que vieron en la película, pero cuando leímos la biografía, y conocieron los detalles estaban orgullosos de que un ser humano así sirviera de ejemplo para todos de lo que no podemos permitir: limitarnos por nuestras precariedades.
Han pasado más de cuarenta años desde la muerte de esta gran persona que es Helen Keller quien murió el 1 de junio de 1968, con una juventud de ochenta y ocho años de edad. Vive en todas sus acciones y las emprendidas en su nombre, en sus libros, películas, en quienes vivimos y escribimos inspirados en su ejemplar vida.
Lo importante de todo lo que vemos en su quehacer, es que puede ser emulada por quien se sienta limitado, por quien sienta miedo, por quien perdió algo que considera vital para sobrevivir. Los invito a buscar toda la información acerca de Helen y mantenerla viva como llama para quienes necesitamos su calor para seguir.

jueves 25 de junio de 2009

Digo ¡No! a mi infelicidad


Motivos para ser feliz

Estoy triste, pero no infeliz. En mi cama dormirá quien me ama.
-- Dito Hermano

Hoy me sentí triste y quise escribirle a la tristeza. Minutos después, al pensar en qué escribir pensé en que sería bueno no dedicar mi precioso tiempo para escribir acerca de una emoción que no deseo sentir, y dedicar esa energía a escribir acerca de los motivos magníficos que tengo para no estar triste.
Muchas veces he hecho la diferencia entre tristeza y alegría, y entre felicidad e infelicidad. El antónimo de alegría es tristeza, y el de felicidad es infelicidad. Por eso ahora mismo me corrijo y si acepto escribir acerca de la tristeza, porque es una emoción básica normal, a la cual tengo derecho, y también tengo el deber de vivirla cuando la siento, como ahora, sin que deje que se albergue en mí como un estado de ánimo.
Me siento triste porque siento que he perdido algo importante, porque me siento decepcionado de un sistema injusto, porque siento que nos ha ocurrido una desgracia que afecta a varios miembros de mi familia.
Lo bueno de todo esto es que no me siento triste por estar solo, pues tengo a toda mi parentela dispuesta a salir adelante.
Me siento feliz porque me siento lleno de motivos para vivir, y capaz de vivir mis ilusiones actuales y futuras. Me siento feliz por el amor de mis consecuencias, por el fruto de los vientres de quienes se fusionaron conmigo, por el valor que me dan mis discípulos y quienes lo fueron, mis estudiantes y mis colegas, por quienes son mis amigos, por mis leales acompañantes.
Me siento feliz por saber que puedo redimir mis culpas en mi fundamento, porque puedo concentrarme y parir nuevas y útiles ideas. Me hace sentir dichoso y boyante, saber que mis calificaciones a mis conductas, no son puntuaciones a mi ser, y no me irrita la desgracia, pues me sobran las buenas energías y buenas vibras de todos quienes rezan por mí.
Me siento lleno de contento porque me quedan libros mil por leer, canciones que aún no conozco por interpretar, poemas que nadie ha escrito por declamar, bailes que no han sido creados por disfrutar, muchas estrellas en cielos que aún no he visto, y aguas de mar que espumen sobre mi calzado que no he estrenado.
Bienaventurado soy por mi capacidad por deleitarme con las cosas menudas, por verme más delgado y saludable como me siento ahora. Afortunado por el amor de mi amante, y por el sexo que me deleita y me saca resplandeciente.
Pienso en mi felicidad actual y espero la futura para ir al cine que tanto me gusta, y ver esa película que está por estrenarse y seguir como siempre viendo “Ben-Hur”, y sacándole luego de tantos años detalles que no había observado, que se me salgan las lágrimas con cualquier escena medio patética, y que me enjuague el llanto a escondidas para que no se burlen de mi cursilería.
No me siento infeliz, sino triste, y lo acepto y sigo adelante, dispuesto a dar la batalla por mi felicidad. Y soy feliz y me siento satisfecho por la hospitalidad con la cual me reciben en todos lados, porque hoy mismo un “gringo” de esos que mientan repelentes salió del banco para mostrarme el camino para que no me perdiera, y llegara a salvo a mi destino apenas a cuatro puertas de lejanía.
No podrá aflorar mi buen humor habitual porque estoy triste, y porque mi dolor recóndito me hace hipar y deplorar lo que ocurre, y se obscuro el camino por delante, pero presiento que no está lejos el refulgente brillar de la esperanza en mi Dios de siempre, que nunca me abandona, ni a los míos.

lunes 22 de junio de 2009

¡No tengo poder para cambiar lo que está pasando!

Artículo publicado en la edición del 21 de junio de 2009
Diario El Carabobeño
Sección: Creando futuro
"El hombre más poderoso es el que es dueño de sí mismo" Lucio Anneo Séneca

Conversando con un grupo de profesionales muy destacado me decían: ¡No hay nada qué hacer! ¿Qué puedo hacer yo? No me gusta lo que está pasando, pero ¿qué puedo hacer? Es así que se muestra la clase de infancia que tuvimos, pues los adultos que declaran que no pueden influir en lo que les rodea, hablan así de la crianza que tuvieron cuando bebés y cuando fueron niños, y de lo que le dijeron sus padres que se podía hacer y lo que no.

Es en el hogar donde reside el poder de un niño. Es en su intimidad familiar donde se siembra y germina la libertad y la responsabilidad, el poder de hacer lo que desea y de descubrir la autonomía para producir los cambios que son necesarios.

¡Sí lo puedes cambiar todo! El poder del cambio reside en ti mismo. Conócete a ti mismo, y encontrarás a la única persona sobre la cual tienes absoluto control para cambiar. Dios nos ha creado como seres únicos, irrepetibles e insustituibles, pero nos dejó en libertad de descubrirlo, y eso nos toca a cada quien. Descubrir nuestra unicidad. Necesitamos descubrirnos, conocernos y entendernos para reconocer el poder personal que albergamos.

Necesitamos de nosotros mismos para encontrar el poder de cambiar. Lo máximo que tenemos con otras personas es la capacidad de influir sobre ellas, y luego desarrollando nuestro liderazgo podemos ir más allá, hacia un mayor número de personas. Claro, queremos hacer las cosas a nuestra manera, y esa la aprendimos en edad temprana. Y puede ser que hayamos aprendido que nosotros no tenemos capacidad de influir en el universo, en lo que sucede, en eso que llamamos "realidad". Para cambiar el país lo más fácil que tenemos a la mano es cambiarnos a nosotros mismos, y realizar las acciones que permitan cambiarle la vida a otro ser humano que está cerca y a quien le podemos hacer la diferencia con acciones no necesariamente heróicas.

Siendo ésta una columna orientada hacia la Responsabilidad Social Empresarial, pues llamo la atención de mis lectores a lo fácil que es cambiar al país, desde el espacio personal. Por ejemplo, por la manera de saludar a quienes trabajan con nosotros.

Hacerlo de manera natural, dirigiendo tu atención a aquellas personas a quienes menos saludan los demás. Una visita corta a quienes trabajan en tu empresa que vienen de otra ciudad o país, y están solos en tu ciudad. Una nota de saludo a quien está pasando por un momento de dificultad y tú lo sabes. Utiliza el poder de un "Toronto". Lleva un detalle a quien sabes que lo necesita.

Los letreros de "Persona Importante Trabajando", colocados en forma anónima en los lugares de trabajo de tus compañeros.

Llega diez minutos antes de la hora de inicio de labores, y pasea por los espacios de oficina ofreciendo una de esas hermosas sonrisas que Dios te dio, para que le hagas el día feliz a más de uno. Ten fe en que estas acciones fructificarán y harás el cambio para muchos, pero sobre todo te sentirás vital para producir cambios mayores. La voluntad de cambiar se desarrolla, y estos pequeños ejercicios te dan fuerzas para realizar cambios de mayor envergadura. Lo importante no es la palabra cambio, sino la acción de cambio.

lunes 25 de mayo de 2009

¿Quién cambia primero, el país o yo?

Artículo publicado en la edición del 03 de mayo de 2009
Diario El Carabobeño
Sección: Creando futuro

“La gente te da lo que percibe que tú estás dispuesto a recibir”.Blaine Bartlett

Uno de los temas fundamentales que atrae mi atención es el cambio. Deseo compartir con ustedes acerca de lo que significa producir cambios en ese sistema que es nuestra nación. El país es lo que nosotros hacemos de él. Lo que somos la suma de sus habitantes, forma esa red de gente que somos los ciudadanos.

A mí me gusta mi país como es, no quiero cambiarlo en nada. Lo que sí me gustaría es que cambiemos algunas de nuestras conductas ciudadanas. Para ello es importante entender que el país no es sólo nuestras conductas. Nosotros no somos nuestras conductas. Y eso nos da una gran esperanza para cambiar las conductas colectivas que lo han llevado a ser un lugar que no es un ejemplo de desarrollo, ni de progreso.

La mayoría de los cambios que nos ocurren como seres humanos son invisibles. Las transformaciones físicas que nos suceden son naturales y por ello no generan en nosotros angustia alguna.

En cuanto a nuestras conductas existen algunas que forman parte de nuestros hábitos y constituyen parte de nuestra personalidad, lo que las hace complejas para ser modificadas. Existen hábitos colectivos que la mayoría de los ciudadanos de una nación poseen y constituyen una parte de la estructura de la personalidad social colectiva. Algunos de ellos son sujetos a ser modificados, y otros no.

Estamos seguros, por los resultados que podemos observar en nuestra patria, de que algunas de las acciones que estamos efectuando no son las apropiadas. No sólo estamos hablando del accionar del gobierno a nivel nacional, estadal, municipal. Estamos afirmando que algunas de las acciones de los ciudadanos de nuestra república, no están arrojando los resultados que adelantan el desarrollo.

Cambiar las costumbres, los vicios, los hábitos perniciosos que tenemos los pobladores del país, resulta difícil y complejo, pues son el resultado de años de mala educación, de aprendizajes, incluso heredados por generaciones, pero también sembrados por medios de comunicación que no se han dado cuenta del daño que causan con la siembra de conductas importadas que para nada contribuyen a que nuestros niños e incluso que nosotros -los adultos- adoptemos hábitos favorables para nuestro desarrollo.

El esfuerzo que debemos hacer para producir el cambio de hábito bien vale la pena. Es bueno que tengamos conciencia de que si no cambiamos lo que tenemos que cambiar, los resultados que obtendremos serán exactamente los mismos o peores.

Los gobernantes y dirigentes debemos establecer un acuerdo mínimo de cambio, sin distingo de pensamientos políticos y de ideologías.

Como país, debemos conciliar para adelantar todos, sin importar quien dirija o gobierne, los programas que erradiquen nuestros hábitos perjudiciales.Hace falta una gran inteligencia colectiva, para llegar a estos acuerdos. Pero no es imposible.

Lo han demostrado países como Singapur, Chile, Malasia, Nueva Zelanda, África del Sur, que han logrado que sus gobernantes tengan la madurez política necesaria para ceder a las apetencias personales, y sacar adelante su país, en concordancia con los demás factores de la nación. Nos llegó la hora en nuestro país de revisar nuestras creencias, para determinar cuáles nos favorecen y cuáles nos perjudican como nación para lograr un futuro posible, mejor que lo actual.

domingo 22 de febrero de 2009

Cuando callar es una cobardía

Artículo publicado el: 22/02/09
Diario El Carabobeño
Sección: Creando futuro

"La libre comunicación de los pensamientos y las opiniones es uno de los derechos más preciados por el hombre".

François de la Rochefoucauld

Los empresarios tenemos el derecho, y a veces incluso el deber, en razón de nuestro conocimiento, competencia y prestigio, de manifestar a nuestros trabajadores nuestra opinión sobre aquello que pertenece al bien del país, de la comunidad y de manifestar a los demás empresarios, a nuestros clientes, a los gobernantes lo que nuestra integridad nos obliga a hacer saber. Esto debe ser realizado siempre pensando en el bien común y para preservar en todo momento la dignidad de las personas.

Hoy no hay nada que se pueda mantener oculto por mucho tiempo. Las tecnologías disponibles, los medios de comunicación en tiempo real e incluso predictivos, dejan atónito a cualquiera, siendo quizás uno de los signos del progreso más significativos de esta sociedad.

Aquel empresario que no comunica fluidamente sus ideas, sus doctrinas, las noticias que competen a su negocio, lo que pasa en su empresa, y no toma posición respecto a los grandes temas del país, queda expuesto rápidamente entre sus empleados y la comunidad, y es percibido como un ciudadano de segunda.

La crisis financiera global y el estado del ambiente social a nivel de nuestro país, hace oportuno el reflexionar sobre los desafíos que las comunicaciones sociales nos plantean a los empresarios venezolanos de hoy. Creo que el empresario sería culpable de negligencia, si no utilizara los poderosos medios que tiene a su disposición, para comunicar lo que tiene que hacerse para adelantar a nuestro país, a través de nuestras empresas.

El empresario está llamado a utilizar los medios de comunicación a su disposición para difundir los mensajes de prosperidad, bienestar, salud, educación, valores, habilidades, técnicas, conocimientos, que amplifiquen el que la gente posea los medios para su progreso.

Cada uno de nosotros debe estar consciente de esta responsabilidad, y dar los pasos necesarios para informar al trabajador de todas las posibilidades que posee para su beneficio; alejarlo de lo que le trae perjuicio a su persona y a su familia, orientarlo en su formación como persona, como familia, como ciudadano.

El empresario comprende los medios de comunicación, porque los utiliza para vender sus productos, pero también puede usarlos para vender una forma de vida. El empresario, usando sus propias competencias comunicacionales, puede promover la unión, la armonía, la paz, y guiar el comportamiento individual, familiar y social hacia una cultura de ciudadanía ejemplar.

Lo que hay que evitar es utilizar la comunicación para mediatizar, para limitar y manipular para beneficio propio. Si el trabajador percibe al empresario como bien intencionado, el lazo afectivo de trabajar juntos funciona a favor de encontrar vías comunes para el desarrollo. Si las familias ven en el empresario un colaborador para la difusión cultural, y la formación y educación para el desarrollo de la familia en lo social, político y económico, recibirán lo que de él provenga, sabiéndolo beneficioso.

Dentro de una visión sistémica y correcta del desarrollo del ser humano, los empresarios podemos utilizar apropiadamente los medios de comunicación a nuestro alcance, para promover la justicia y la solidaridad.

domingo 7 de diciembre de 2008

Desobediencia civil

"Nadie está obligado a cooperar en su propia pérdida o en su propia esclavitud ...
Le Desobediencia Civil es un derecho imprescriptible de todo ciudadano.
No puede renunciar a ella sin dejar de ser hombre...
La democracia no está hecha para los que se portan como borregos.
En un régimen democrático, cada individuo guarda celosamente su libertad de opinión y de acción.
Cada ciudadano se hace a sí mismo responsable de todo lo que hace su gobierno; tiene que prestarle todo su apoyo mientras ese gobierno vaya tomando decisiones aceptables.
Pero el día en que el equipo que está en el poder haga daño a la nación, cada uno de los ciudadanos tiene la obligación de retirarle su apoyo."
Mahatma Gandhi

sábado 15 de noviembre de 2008

Mi hermano, mi Líder


Cuando el amor fraterno te sostiene fuerte

No nos vimos nunca pero no importaba, mi hermano despierto mientras yo dormía, mi hermano mostrándome detrás de la noche su estrella elegida.
Julio Cortázar


Las pasadas semanas han sido muy difíciles para mí. Me he enfrentado con las consecuencias de mis conductas pasadas, que me han traído dolor.
Estos han sido los momentos cuando mi hermano, Armando José, me ha apoyado para encontrar un mejor camino para salir delante de la dificultad.
Nuestra diferencia de edad es de apenas de 15 meses, y eso nos mantuvo muy cercanos en el quehacer infantil, juvenil y adulto temprano. Juntos fuimos a la escuela de la señora Chepita, y después al Colegio “san Luis Gonzaga” de Maracaibo. Pertenecimos a la coral del colegio, a su banda y al centro excursionista.
Siempre cuidó de mí y le agradezco las muchas veces que me sacó de problemas de toda clase dadas mis incompetencias para las actividades al aire libre y mi poca agresividad personal para defenderme de ataques que él repelía por mí.
Durante algunos años hubo tiempos de separación, dadas las diferencias de intereses y de grupos de amigos.
No había mucha afinidad en las actividades diarias, pues estudiábamos en especialidades diferentes, y las actividades laborales eran distintas.
En lo profesional también comenzamos por vías muy distantes, pero después de varios años fuimos socios y realizamos algunos emprendimientos muy divertidos y productivos. Vivimos momentos empresariales muy interesantes e innovativos. Nos dedicamos durante algunos años a la industria gráfica con Apollo, y en esta empresa destaca la época en la cual trabajamos para la visita del Santo Padre “Juan Pablo II” a Maracaibo. Los más bellos impresos de toda la visita fueron diseñados y ejecutados por mi hermano.
Su relación con mi familia es muy buena y divertida, y mis hijos lo quieren mucho, a pesar de que poco lo ven y visitan.
Nos vemos poco, aunque hablamos con frecuencia, menos de lo que me gustaría.
Hoy pienso en mi hermanito, y le doy gracias por su amor y sus cuidados.

sábado 25 de octubre de 2008

El Pensador


Un cuento inédito de mi compadre Hugo Rafael Marichales Velásquez "El cuentador"

Se hacía tarde, pero por fin estábamos ante la famosa estatua “El Pensador”, del renombrado escultor Auguste Rodin. Yo, maestro de escuela y mi amigo, un hombre ya retirado que había desarrollado diversas profesiones en su vida.
Estuvimos un rato en silencio admirando la espectacular obra, hasta que mi amigo comentó:
- Muchos proponen la figura de “El Pensador” como imagen de alguien inteligente. Yo creo que se equivocan.
Me quedé viéndolo con extrañeza y él continuó:
- Tú que eres maestro, estarás de acuerdo con que la inteligencia está estrechamente relacionada con la capacidad de aprender.
Asentí y me dispuse a seguir escuchando.
- Pues entonces éste no puede ser el modelo del aprendiz. No te escandalices por favor; no estoy negando la calidad artística de la pieza; es realmente magnífica. Pero no me la pongan como ejemplo de lo que debe ser un aprendiz.
- ¿Y por qué no?
- Porque está inmóvil; y nada más lejos del aprendizaje que la inmovilidad. Aprender es de las cosas más dinámicas que existen; la inactividad es un camino poco apropiado para aprender.
- Pero nadie ha planteado eso.
- Tal vez no, al menos explícitamente. ¿Pero por qué cada vez que uno pasea por los pasillos de una institución educativa, los alumnos generalmente están quietos, casi paralizados, oyendo a un profesor? Si aprender tiene que ver con ser capaces de hacer cosas que antes no hacíamos, entonces a eso deberíamos dedicar la mayor parte del tiempo del aprendizaje; a hacer tales cosas. Y sin moverse, es prácticamente imposible hacer algo. El aprendizaje no se completa hasta que se incorpora.
- Bueno, pero no pretenderás que todos los estudiantes estén moviéndose cada uno por su lado.
- Ciertamente no, aunque tal vez valdría la pena intentarlo. En todo caso, un profesor que tenga a sus alumnos inmóviles por más de 30 minutos seguidos, actúa en contra del proceso natural de aprender. Lo que yo critico es que los alumnos pasen tanto tiempo sentados, tiesos como estatuas; además de aburrido, me parece contraproducente.
- ¿Contraproducente?
- Amigo, la vida es movimiento. ¿Por qué debe ser distinto el aprendizaje? Seguramente podrás recordar cuántas veces escuchando una clase o una conferencia, te ha hecho falta moverte aunque sea un poco. Incluso, si el tema es interesante y quien está hablando es agradable y cautivador, llega un momento en el que tienes que cambiar de postura para seguir prestando la misma atención.
Tuve que admitir que ello me había ocurrido muchas veces. Mi amigo continuó:
- A mí me encantaría una escuela en donde dedicaran los tres primeros minutos de cada clase, a acondicionar el cuerpo y prepararlo para aprender. Algo de movimiento y ejercicio suave; nada muy complicado.
Me pareció interesante la idea y me dije que la ensayaría con mis alumnos.
- “Mente sana en cuerpo sano” –agregué.
- Eso dicen, pero es como si mente y cuerpo fueran dos cosa distintas. Tal vez fue así que llegamos a pensar que ambos estaban separados.
Entonces señalando a “El Pensador”, le pregunté:
- ¿Y cuál debería ser en tu opinión, el modelo correcto de aprendiz?
- No seré yo tan arrogante para proponer tal cosa. Pero sí hablaré con un amigo escultor para que haga una estatua que se llame “El Aprendiz”; ojalá que ponga a alguien bailando o estirándose.
Era la hora de cierre del museo, así que nos fuimos alejando hacia la salida. Mi amigo volteó una vez más hacia la estatua y agregó:
- Imagínate estar allí, sentado durante horas, sin poderte mover y sin hacer más nada que pensar y pensar.
Fuimos los últimos en abandonar el lugar. Detrás de nosotros quedaba “El Pensador”; entonces noté el reflejo de la estatua en un vidrio y no sé si serían ideas mías, pero juraría que por un instante “El Pensador”, como aprovechando que nadie lo veía, se movió levantándose de su pedestal, ladeó su cabeza de un lado al otro y estiró el cuerpo y los brazos.
Cuando volteé, “El Pensador” estaba de nuevo en su famosa posición reflexiva, con la barbilla sobre su mano.

sábado 30 de agosto de 2008

Me lo dijo una amiga

... y recuerda cuando el viento del cambio sopla, unos buscan refugios y se ponen a salvo otros construyen molinos y se hacen ricos.

miércoles 27 de agosto de 2008

Decálogo de la Asertividad

“Una voz fuerte nunca puede competir con una voz clara,
aunque ésta sea un simple murmullo ”

Barry Nail Kaufman

1. Manifiesta tanto sobre ti mismo como sea apropiado a las circunstancias y a los individuos.
2. Empéñate en expresar todos tus sentimientos, sean de enojo o de ternura.
3. Examina tu conducta y determina las áreas en las cuales te gustaría llegar a ser más asertivo.
4. No confundas agresión con asertividad.
5. Ten en cuenta que puedes no ser asertivo en un área y sí asertivo en otra.
6. Actúa de manera que aumente tu estima y propio respeto.
7. No confundas conducta manipuladora con asertividad verdadera.
8. Actúa. Realiza.
9. Entiende que la asertividad es un proceso, no un estado permanente.
10. Date tiempo de pensar antes de hablar. Piensa que siempre existe un modo apropiado de expresar tus mensajes.


No importa a quién hayas hecho daño, si has aprendido a no hacerlo más.
No importa qué errores hayas cometido, con tal que no los cometas de nuevo. Con tal que aprendas, con tal que desees asir tu vida con las manos, besarla y a partir de dicha base, entonces habrás madurado.
¡Entonces habrá vida!
Arthur Miller

sábado 16 de agosto de 2008

Sabré perdonar y olvidar el daño que me hicieren

No tendré odios, rencores ni egoísmos;
Sabré perdonar y olvidar el daño que me hicieren;
Y si las personas son mis hermanas, sus niños serán
como mis hijos y sus ancianos como mis padres.

sábado 2 de agosto de 2008

El hoy que ayer soñé


Hoy día de mi cumpleaños

“Ayer soñé que podía y hoy puedo.”
-- Facundo Cabral

Hoy día de mi cumpleaños, me vengo a felicitar. Me felicito porque estoy vestido del amor que me profesan mis hijos, que son la alegría de mi vida. Porque hoy almorcé “bollitos pelones” y pude felicitar a Deisy que los preparó. Porque hice mucho de lo que me gusta hacer, como ver una película histórica sobre Genghis Khan, leer, estudiar, trabajar, reunirme con un par de personas, y esperar sin ansiedad lo que viene.
Me felicité porque fui libre de pensar lo que yo quise, sin que nadie limite mi pensamiento. Porque me puse a pensar en lo que podré hacer en los años que vienen. Porque pude perdonar y olvidar el daño que me hicieron, y los errores que he cometido, y pensé en enmendar algunos de ellos que aún puedo. Más felicitaciones me di por no albergar odios, rencores, ni egoísmos. Porque mis miedos y culpas están fuera de mí.
Me felicité por la salud que tengo al llegar a este nuevo onomástico, y por la que tendré por mi cuidado personal. Me hice llegar una felicitación por parte de mi papá y de mi mamá, quienes son felices por haber tenido un hijo como yo que los honra y los venera.
Voy al encuentro de mi familia primaria, porque es a su lado donde pertenezco.
Me complazco en mi cumpleaños porque he tenido una vida plena, he gozado de los placeres del espíritu, y también de las delicias de este paraíso. Sigo ligado íntimamente a mi hermano, quien me quiere y yo a él. También a mi compadre y compadres, con vínculos que van más allá de nosotros. Con mis familiares de consanguineidad y afinidad, algunos están vinculados a mi día a día, y cuidan de mí.
Estoy rodeado de las buenas noticias que dan las mañanas de aprendizaje, y del trabajo que hacemos para hacer al mundo más feliz. Hoy entoné mis canciones preferidas, sobre todo las de cumpleaños, esas que por lo general sólo me las escucho de mi voz: Hoy será tu cumpleaños… o también Hoy día de tu cumpleaños …, mi cumpleaños marabino.
Llego al día de mi cumpleaños como un hombre libre, que cree en que seremos un mejor país, y que el futuro es posiblemente mejor que lo actual. Al despertarme comprobaré que algunas personas me recordaron y algunas lograrán hacerme llegar su mensaje de felicitaciones, y me encontrarán en armonía con la vida, y deseando vivir muchos años más.
Ojalá que el futuro me depare algunas alegrías y el menor dolor posible. Hoy soñaré en mis velitas de cumple. Y esperaré el amor de quienes me aman, y se los ofreceré.

sábado 19 de julio de 2008

Hugo Rafael Marichales Velásquez


Mi compadre Hugo Rafael

Según sus propias palabras mi compadre “Soy Hugo Rafael Marichales Velásquez, se define como un “facilitador de aprendizaje individual y organizacional, coach, escritor, explorador de universos y disfrutólogo, amigo leal y un apasionado por el mundo del aprendizaje”. Afirma “Nací en Caracas, Venezuela y vivo ahora con mi esposa Karla en París, Francia. Soy también un poco músico y además del esposo de Karla, soy el hijo de Hugo y Carolina, el hermano de Hugo José y Víctor Hugo, y el padrino de William, Andrea, Andrés, Ricardo y Álvaro.
El Andrés que menciona es mi hijo “Andrés Miguel”. O sea, Hugo Rafael es el padrino de mi hermoso hijo, quien hoy cuenta con diecinueve intensos años.
Leer su Blog “El Cuentador” (http://elcuentador.blogspot.com), me inspira a conversar sobre este personaje tan significativo de mi vida, sobre quien converso al menos una vez por día, o al menos lo menciono. No pasa un día sin que una de sus divertidas anécdotas, o un cuento que le escuché o que leí de su pluma, o alguna de las muchas vivencias que tuve a su lado emerja, para colarse en mis historias a los Socios de Aprendizaje que asisten a mis actividades, o vengan a mi mente para celebrar una ocasión, o en asociación con alguna conversación que sucede. Está presente prácticamente cada día de mi vida.
El tiempo y la distancia, además de situaciones surgidas entre nosotros lejos de alejar su recuerdo lo hacen más intenso y agradable. Sólo es amargo el no verlo cuando viene a Venezuela, o el no conseguirnos en los caminos tan similares que llevan nuestras vidas como educadores.
Su esposa Karla está también cerca de mi corazón, y la echo de menos muy a menudo. Apenas hace días nos encontramos en el libro de las caras, y tuvimos una conversación, que todavía quisiera que estuviera sucediendo, aunque ahora que escribo esta frase, creo que todavía sucede.
Han pasado muchos años desde cuando descubrí a mi amigo y luego compadre, quien trabajaba en una Agencia de Publicidad, propiedad de un amigo a quien extraño, Carlos Bello. Se llamaba MADISON, y los recuerdos que tengo de su gente y su profesionalismo son imborrables.
Juntos transitamos el camino de la Cámara Júnior, organización mundial conformada por personas jóvenes, entre las edades de 18 y 40 años, dedicada al desarrollo de las habilidades de liderazgo. Vimos mucho mundo con esta hermosa obra, y mantenemos amistades con mucha gente a quienes conocimos en esta reunión global.
Me cuesta recordar su edad. Siempre fue así con él, y con otros a quienes conocí en la misma época y he vivido más de una década adicional en este mundo. Creo que ya pasa los 40. Pedo de seguro que no así su ánimo infantil.
Ha hecho toda una pasantía de padre, con los ahijados que tiene, pero sobre todo con William, músico que se distingue y a quien de seguro influenció, en más de un ámbito.
Le gusta el vino y el buen comer, la música de muchas clases interpreta algunas piezas en el órgano y cuando tiene un piano y ganas también. Se aprendió las canciones de mi generación y de la que me precedió. Tiene bonita voz y es afinado con un oído prodigioso.
Le gusta bailar y se ríe hasta del saltamontes que le pasa por el frente. Lo pregunta todo, y de lo que observa salen por su pluma palabras que cuentan cuentos, que yo a cada rato uso, y otros que me invento como si él los hubiera contado, y a veces ya no me acuerdo de la diferencia. Es una fenomenal fuente de sabiduría, sobre todo a través de las historias que relata en sus cuentos.
Su amistad permanece a mi lado y espero verlo pronto, para que disfrutemos de los cuentos que deben estar en su mochila. El afecto es de lo más significativo, y hoy al escribir este mensaje le envío un beso y un abrazo, a mi compadre Hugo Rafael.

domingo 29 de junio de 2008

Barriendo mí casa


¿Qué estoy haciendo? ¿Qué me está pasando? ¿Por qué estoy actuando así? ¿Cómo está mi salud? ¿Cómo está mi cuerpo? ¿Y mis emociones? ¿A qué le estoy dedicando mi energía vital? ¿Cómo están mis relaciones con las personas a quienes amo, a quienes quiero, con quienes trabajo, con quienes hago negocios, a quienes educo? ¿Cómo están mis finanzas y por qué están así? ¿Cuánto tiempo le dedico al descanso, al ocio creativo? ¿Cómo me estoy preparando para el futuro? ¿Cuál fue el último libro que leí por el solo gusto de hacerlo? ¿Estoy haciendo lo que me gusta? ¿Estoy llevando la vida que deseo?
Al hacer este ejercicio recordé cuando en la Quinta “Soledad”, ubicada en la Av. 8 (Santa Rita), #74-25, o sea a 25 metros de la esquina de la calle 74, de mi ciudad natal, Maracaibo, me dedicaba a barrer los patios y jardines de mi casa.
Recuerdo que lo hacía en solitario, y este tiempo me daba la oportunidad de pensar en muchas cosas, en lo que pensamos los adolescentes. Pero como era una especie de “nerd”, recuerdo que mis pensamientos eran en mucho relacionados con mis inquietudes generadas desde la filosofía que entonces comenzaba a interesarme y desde las lecturas de Siddartha, el Discurso del Método, la Duda, Doña Bárbara, Hamlet, De la tierra a la luna, Diez negritos, El rostro oculto de la mente, y una variedad disímil de libros que influenciaron mi pensar, mi sentir y mi actuar en este período de transición.
Quiero ahora edificar una persona nueva. Dejar atrás varios de los errores cometidos en estos últimos años. Dedicarme a reconstruir relaciones que he dañado. Poner énfasis en hacer algunas acciones de manera distinta a como las he venido haciendo. Revisar lo que quiero para mi vida ahora, versus lo que he logrado.
Quiero estudiar cómo quiero desempeñarme para lograr lo que quiero, y cuáles son las nuevas acciones que debo llevar adelante.
Quiero edificar lo nuevo, con bases más sólidas que las anteriores que construí.
Buscaré revisar mi realidad cotidiana, a la luz de la idealidad cotidiana que deseo obtener.
Recuerdo que dedicaba largas horas de mi largo día a sentarme en la grama de mi casa a despojarla de maleza, de abrojos. Dejaba el jardín limpio y sano. Así me toca hacer con el jardín donde habita mi ser. Limpiarlo de todo género de espinos y cardos, de obstáculos para vivir la vida que me había diseñado, y de la cual me he alejado.
Voy a tener que buscar ayuda, abono comprado para enriquecer mis suelos. Para darles mayor riqueza en nutrientes que me permitan obtener placer de nuevo en vivir la vida que vivo.
Recuerdo que tenía diferentes utensilios para mis labores. Escobas, cepillos, rastrillos, cada cual era apropiado para la superficie que limpiaría. La limpieza de mi cuerpo y de mi espíritu requerirá nuevos utensilios. Ejercicio físico, cirugía, descanso, mejor alimentación, tranquilidad emocional, nuevos significados para lo que hago y digo.
Me tocará enfrentar a mis temores, para sanar relaciones que he dañado, algunas irremediablemente. Ponerle fuerza y valor a mi actitud, para que pueda con nuevas acciones cambiar juicios que se han generado por mis conductas.
Trabajar, trabajar, trabajar, para que con una estrategia eficiente mis finanzas se hagan fuertes y sostenibles, y honre mis compromisos con terceros, y garantice mi futuro.
Leeré más, lo que me gusta y no sólo lo que necesito. Y mi descanso será reparador.
Seguiré contribuyendo a la felicidad de las personas, a través del aprendizaje transformador, y lo haré pensando que puedo y quiero lograrlo, aún desde la precariedad de mis errores.
Haré de cuenta que regresé a la Quinta Soledad, y que la había dejado descuidada, pero que en su suelo está la misma tierra de la casa de mis padres, que lo único que espera es que abra las ventanas, para que entre el sol de la mañana, y me consiga desde la madrugada, con mis utensilios de “jardinerito”, haciendo lo que aprendí a hacer, cuidar jardines para que se vean bellos y estén sanos.
¿Me acompañas?

domingo 15 de junio de 2008

Considerando las consecuencias


El yo dentro del nosotros

Nosotros mismos somos nuestro peor enemigo.
Nada puede destruir a la Humanidad, excepto la Humanidad misma.

-- Theilard de Chardin

Este artículo llega a mí en momentos en los cuales pienso en las consecuencias que mis conductas tienen en el quehacer de los demás. De mis hijos y demás familiares, de mis amigos y compañeros de trabajo, de mis proveedores y mis aliados.
No es que me considere un dechado de virtudes, ni un ser perfecto, pero sé que soy una buena persona, y que busco el bienestar de los demás y me doy cuenta que a cada paso puedo y causo daño a otros, y malestar a quien no deseo mal.
Creo que es una característica de los seres superiores que no poseo desarrollada, el presagiar de manera apropiada las consecuencias del hacer o no hacer determinada acción. Predecir las consecuencias de realizar o no una tarea, o realizarla o no a tiempo. Determinar lo que sucederá si digo o no una palabra oportuna o inoportuna. Prescribir las acciones que se deben ejercer, para lograr determinado resultado es una competencia que desarrollamos, y que nos exigen las posiciones de liderazgo que ejercemos a todo nivel.
La perspectiva de largo plazo no nos ha sido inculcada en la educación familiar o escolar en la mayoría de los casos de este país. Sólo tenemos que verificar cuántas personas a nuestro alrededor tienen un seguro de vida, accidentes personales, hospitalización, fondos de pensión, o alguna manera de minimizar los riesgos a largo plazo. Ni siquiera los de corto o mediano plazo están cubiertos por lo general, con excepción de quienes trabajan formalmente.
El pensamiento a largo plazo le corresponde a una capa elitista de la población, quienes por lo general son quienes tienen su vida bastante resuelta.
En lo financiero he buscado desarrollarla en estos años, pero aún soy precario en ello y también en lo que corresponde a otras predicciones como lo que ocurrirá con lo que digo o con lo que hago.
Me hablaba ayer Gunter Spasic, excelente filósofo de la vida plena y un científico de la salud y la longevidad, acerca del poder de visionar el futuro, y de visionarnos en el futuro en particular. La perspectiva de largo plazo nos hace poderosos sin medida pues nos apodera de los resultados que deseamos alcanzar, y que definitivamente alcanzaremos con el fin en la mente. Las conexiones que producimos a través del uso de nuestro cerebro derecho al imaginarnos en lo que vendrá, son muy poderosas, y ahora más y más autores se dedican a estudiarlo.
El pensar en lo que vendrá, con pensamientos poderosos y positivos, es factor determinante de nuestro éxito. La actitud de mirar en el horizonte de los tiempos, tiene un impacto profundo en nuestra conducta y también en lo que escogemos. Decidimos de manera definitiva acerca de las acciones que emprenderemos, con base en lo que vimos en las perspectivas en nuestro tiempo. Si dedicamos más tiempo a pensar en lo que vendrá, en nuestro futuro posible mejor que lo actual, le ponemos toda nuestra emoción, y actuamos en consecuencia, hará que definitivamente ocurran nuestros mejores pensamientos.
Las personas con resultados superiores en la vida, están orientadas al futuro. Espero mejorar en el pensamiento en las consecuencias de mis conductas en el futuro, y en un mejor actuar en el presente, pues lo que si es determinante en mi vida, es contribuir a la felicidad de las personas, y hay personas que no están siendo felices a mi lado, por las consecuencias de mis conductas.

domingo 11 de mayo de 2008

La palabra bien dicha


El significado de lo que digo
“Dóciles al prejuicio inveterado de que hablando nos entendemos, decimos y escuchamos de tan buena fe que acabamos muchas veces por mal entendernos mucho más que si, mudos, procurásemos adivinarnos”.
José Ortega y Gasset


Somos responsables no sólo de lo que decimos, sino también de lo que escuchamos, y por si fuera poco de lo que hacemos cuando escuchamos.
Hablamos un idioma, y cada uno de quienes hablamos ese idioma, hablamos un idiolecto, o sea la forma de hablar característica de cada persona. Nuestro idiolecto nos permite comunicarnos con otros, pero también lo complica por ser único, nuestro. Sólo yo me comunico como yo me comunico, es como mi huella digital. Expresa mi manera de ser, de pensar y de actuar. Muestra mi cultura, mi historia, mis gustos, mis necesidades.
Cada quien posee su propio idiolecto, y a veces varios, dependiendo del idioma o dialecto que hablemos, y que nosotros convertimos en una particular manera de expresarnos. Incluso si cambiamos de interlocutor, muchas veces cambiamos de idiolecto. Si es mi familia o un extraño, si es un compañero de trabajo o un competidor, si es un adulto, un viejo, una persona de otro género o un niño, en cada caso viviremos cambios en nuestro idiolecto que adaptamos a cada situación.
Cada palabra es representada en la mente, la emoción y el cuerpo da cada persona de manera diferente. Lo que es amor para mí no es lo mismo para más nadie en el mundo, lo que es una esponja, un catre, los Beatles, un ornitorrinco o un triquifliqui, es para cada quien una palabra diferente. De cierta manera “teñimos” las palabras con nuestros filtros personales.
Interpretamos cada palabra de nuestro vocabulario, cuando la escuchamos, según una paleta de amplio colorido y variados blancos, negros y grises.
Recuerdo que mi amiga Wanda, que me contaba que cuando llegó a Venezuela se montaba en los buses, y escuchaba a la gente que hablaba en español o algo como español que hablamos nosotros y ella, que no hablaba este idioma sino polaco, intentaba comprender lo que escuchaba, y lo que hacía era divertirse pues muchas palabras tenían sonidos similares a algunas palabras de su idioma natal, y claro tenían un significado que no era en nada parecido al de la palabra que pronunciaban su acompañantes del autobús. Desde entonces juego a esto con mis paseos en países de idiomas que me son extraños.
Tenemos la fantasía de que hablamos acerca de lo mismo que escuchamos a los demás, porque lo hacemos en el mismo idioma. Creo que a veces el compartir el mismo idioma nos confunde. Cuando conversamos con otro o con otros, cada quien dice sólo lo que dice, y los demás cada quien escucha sólo lo que escucha, y nada más.

sábado 3 de mayo de 2008

¡Estimular a mis hijos!


Alguna vez escuché una frase similar a esta: Antes de ser padre tenía cinco teorías de cómo serlo. Ahora tengo cinco hijos y no tengo ninguna teoría. Si escribo sobre este tema hoy, no es por mis teorías entonces, sino por el camino que vengo recorriendo en ser padre de mis hermosos hijos.
Como padre busco continuamente maneras de estimular a mis hijos para que alcancen los objetivos que se han trazado y las metas que se han planteado, o incluso llego a proponerles desafíos basados en sus fortalezas, cualidades y competencias personales.
A veces, no logro diferenciar lo que puedo hacer para estimularlos, para lograr que mis incitaciones los activen, de lo que los puede detener, incluso sólo por una conducta de polaridad para no hacer “lo que papá dice”.
Preguntas como estas llegan a mi mente con frecuencia: ¿Cuáles son los estímulos que debo utilizar para que mis hijos lleguen adonde ellos desean llegar? ¿Cómo hago para que al intentar estimularlos, ese incentivo no sea contraproducente? ¿Cuáles deben ser los cuidados que debo tomar para que mis palabras, frases, contacto físico, lenguaje corporal, silencios, no produzcan resultados contrarios a mis intenciones? ¿Cuál será su reacción a mi presencia o incluso a mi ausencia?
Creo que cuando mejor me funciona es cuando les hablo abiertamente del plan que tengo con mis incentivos, y no me pierdo en buscar hacerlo “sin que se den cuenta”. Cuando decido no buscar esa fantasía de tener “todo bajo control”.
Lo que debo asegurarme de comprobar es que estoy transmitiendo estímulos positivos. Los elogios no son mi mejor herramienta, pero si funciona muy bien el reconocimiento público acerca de sus fortalezas. Cuidado con que les “llegue el cuento” de que tú has estado haciendo movimientos para favorecerlos. Mis hijos desean conseguir sus éxitos y triunfos por sus propios medios. El uso de mis influencias es un elemento desmotivador y sólo dificulta el que mis hijos alcancen sus objetivos o que le sea más difícil su camino.
Mis hijos no piden, no buscan que los ayude, ellos quieren que su trabajo hable por sí solo, se basan en resultados obtenidos por su propio esfuerzo. Ellos no temen salir de un empleo, buscar nuevos retos y cambiar.
El estímulo que mejor funciona es aquel que los hace felices. Invitarlos a que te acompañen a un viaje, un curso, un congreso, una exposición, hasta un evento social de esos de “gente mayor”, es a veces un excelente estímulo. Una palabra oportuna de aliento y consideración, una sonrisa, el apoyo que no esperan para un asunto de menor importancia, el estar presente cuando ellos más lo necesitan, una llamada por teléfono o un simple mensaje. En fin, lo más sencillo es lo que mejor funciona.
Conocer a nuestros hijos nos permite conocer que es lo que ellos esperan de nosotros. Como padres nos corresponde ofrecer a nuestros hijos ante todo amor, libertad, convicción en sus posibilidades, y recordar en todo momento que nuestros hijos no nos quieren para que seamos sus mejores amigos, sino para que seamos los mejores padres que podamos ser.

lunes 14 de abril de 2008

Los “comeflores” organizacionales


Miradas de melancolía, en la noche miraron la luna bañándose en la playa de Omán, mientras nos reunimos al aire libre, frente a la enorme tienda donde se llevó a cabo la inauguración formal de nuestro Tercer Foro Global de Aprendizaje Organizacional.
Al inicio entraron unas hermosas niñas, vestidas de colores de oro y cobre, y esparcieron flores sobre todos nosotros en señal de bienvenida.
Cómo podría ser un evento más “comeflor”, si nos bañaron estas manitos de incandescente sonrisa.
Ahora sacando a relucir mi escasa capacidad de análisis en este contexto, dos asuntos de gran importancia vienen a mi mente que resuenan de las palabras de la conferencista de esta mañana, Mary Catherine Bateson (www.marycatherinebateson.com), que en perfecto idioma árabe saludó a la audiencia, vestida a la usanza y con conocimiento de antropóloga de esta cultura los paseó por los temas de la filosofía organizacional.
Mary, es la hija de esos personajes fenomenales, Margaret Mead, antropóloga cultural, alguna vez denominada “la madre del mundo” por la revista “Time” y Gregory Bateson, también antropólogo, y además científico social, lingüista y cibernético. Vive fascinada por los temas humanos, y me hizo reflexionar con una estrategia de educación excelente.
Primero nos pidió que anotáramos los nombres de cuatro personas que influyeron decisivamente en nuestra educación. Luego nos pidió que escribiéramos el nombre de cuatro personas que pensáramos que pudieron aprender de nosotros. Al final, nos pidió que escribiéramos lo que esas cuatro personas de las cuales aprendimos, pudieron haber aprendido de nosotros, y lo que aprendimos quienes anotamos que pudieron haber aprendido de nosotros. Fue una experiencia exigente y divertida, que compartimos en nuestra mesa.
Mis compañeros venían de China, Canadá, Arabia Saudita, Irak, Omán y claro el maracucho. Fue notorio como cada quien apareció tan diferente. Me pareció interesante que el único que escribió los cuatro nombres en cada caso fui yo, y en uno de los casos, una chica de la Cámara de Comercio de Arabia Saudita, sólo colocó a su padre, en los dos casos.
Mary Catherine nos dijo que “No somos lo que sabemos, sino lo que estamos dispuestos a aprender”. Me sentía con muchas ganas de aprender hoy, y aprendí algo que creo que me va a ayudar mucho a crecer, Mary dijo que “cuando aprendemos no cambiamos nuestro ser, sino que nos hacemos más nosotros mismos”.
Me hizo pensar en el acto de ingerir alimentos, lo que ingerimos pasa a formar parte de nosotros y no nos cambia en esencia.
Lo otro que me gustó bastante es que ella nos dijo que “al competir nos convertimos en similares de aquellos con quienes competimos”. Esto me gustó porque además tiene que ver con la actitud que tengo ante la competencia, que la considero la negación del otro, y la pérdida de la legitimidad mutua.
Hizo énfasis en el respeto de las diferencias, el respeto mutuo y el deseo de todos de pertenecer, pero aclaró que para que exista esto debemos estudiar lo que nos importa, porque es con base en lo que nos importa que tomamos la decisión acerca de cómo será nuestra relación con alguien.
Me sorprendió la gran cantidad de profesionales de ingeniería que hay en este enorme grupo de gente, de casi 50 países. Y entre tanta gente proveniente de eso que llaman los “temas duros”, hay un interés vital por hacer de este un mundo mejor.

jueves 13 de marzo de 2008

Soy poderoso sin medida


Mi derecho a ser extraordinario

Nuestro temor más profundo no es que seamos rechazados.
Nuestro miedo más profundo es que somos poderosos más allá de toda medida.
Marianne Williamson


En muchas películas he visto citada esta frase que he citado de Marianne Williamson, autora del libro “Regreso al amor”, e incluso Nelson Mandela lo citó casi textualmente en el discurso de su toma de posesión.
Cuando estaba en el Colegio “san Luis Gonzaga” de Maracaibo, Venezuela, donde estudié desde el primer grado de la primaria hasta graduarme del bachillerato, recuerdo todos los miedos que me acompañaron durante mi infancia, adolescencia, y hasta obtenerme título de bachiller, y más allá cuando ingresé a la educación superior. Primero el complejo que me generó el pensar que era feo, gordo, dentón, poco apto para los deportes, débil, y quién sabe cuántas cosas más en las cuales me sentí en minusvalía respecto a los otros estudiantes. No recuerdo que me juzgara apto en nada.
Los años pasaron y ahora que me veo que soy un buen hombre, buen padre, que he sido exitoso en algunas acciones emprendidas en mi vida, que he tenido triunfos personales, profesionales, ciudadanos, pienso en cuáles serían las fantasías que me acompañaron en mis épocas tempranas, hasta el punto de no poder percibir mi propia luz, y reflexiono en lo que hubiera podido lograr si hubiera pensado que era una persona apta para muchas acciones, y con talento para otras más.
Por eso me propongo en este artículo el invitarte a disfrutar de tu propia luz, y a darte cuenta que esa luz no asusta, porque no queremos ser percibidos como fracasados, ridículos, no ser aceptados por los demás como uno más.
Esa pregunta que nos hace Marianne: ¿Quién soy yo para ser brillante, encantador, talentoso y fabuloso?, no me la hice jamás, porque creo que si me la hubiera hecho la respuesta me hubiera dado miedo. Ahora me pregunto ¿qué derecho tengo para no serlo? Me declaro hijo predilecto de mi creador. De hecho, soy de los que creo que “el gran tesoro de la tierra reside en la persona humana”, y ahora aseguro que “soy uno de los grandes tesoros de la tierra” y disfruto de lo que soy.
Soy un hijo de Dios, único, irrepetible e insustituible. Un papel en este mundo, distinto a ser extraordinario, no le sirve al mundo. Me perdí de tanto tratando de ser distinto a como era para ser aceptado, admirado, seguido. Fueron tantas mis inseguridades que no me permitieron disfrutarme como lo que si era, el mejor Adrián Guillermo que yo era. No era el mejor atleta, ni un excelente estudiante, ni el muchacho más buenmozo, pero era una persona interesante con quien conversar, con quien contar ante las dificultades, colaborador y buen confidente. Tenía tantas fortalezas, que de verdad no pude identificar y ensalzarlas, y lo que si hice fue avergonzarme en las debilidades que presentía, ante la permanente comparación con los demás, que si lucían ante mis ojos como maravillosos.
Ahora sé que “no hay nada sabio en hacerse pequeño para que otras personas no se sientan inseguras cuando estén cerca de ti”, y me doy cuenta que tampoco hay nada sabio en sentirse menos que otros, en pensar que no soy suficiente, en que no tengo lo que otros, en que no soy tan atractivo como otros.
Manifiesto en mí la gloria de Dios, y no sólo en mí sino en todas las personas. Está en mí manifestar a otros la gloria que hay en mí, y hacerle ver a los otros sus propias glorias, que está en todos. No sólo en algunos, está en todos. Claro hay gente que está deshumanizada, y se pierden de las glorias propias, por miedo. Ese mismo miedo produce la violencia, el fanatismo, la viveza, la corrupción, el fanatismo, el terrorismo.
Como dice mi profesor, “el ejemplo no es la mejor forma de liderazgo, …es la única” Y sigo con Marianne “Cuando dejamos que nuestra propia luz brille, inconscientemente le damos permiso a otras personas para hacer lo mismo.”
Desde que me di cuenta que brillaba al verme con mis propios ojos y aparecí a los ojos de otros brillando con mi propia luz, le mostré que tenían luz propia a los demás y brillaron ante sus propios ojos, y así brillaron a los ojos de los demás.
Como dicen los muchachos ¿Quién dijo miedo? Pues yo dije miedo, y me lo creí por años. Ahora que me liberé, automáticamente liberé a otros de sus propios miedos, y soy feliz de ser extraordinario.

martes 29 de enero de 2008

¡No me caes bien!


Te pareces tanto a mí
¡Me caes mal! ¿Entiendes? ¡No te soporto!
¿Por qué viniste? ¿No te das cuenta de que no te aguanto?
¡Esa tipa es insoportable! ¡Mi vida es terrible a su lado! ¡Me pone los nervios de punta!
¿Cómo es posible que yo sienta estas emociones por otro ser humano?
Frecuentemente nos expresamos de una manera cruel y despiadada acerca de personas que están en nuestro entorno laboral, familiar, de amigos, e incluso sobre personas que recién vemos por vez primera. Hacemos afirmaciones sobre ellas determinantes, enfáticas, y que representan un sentir de rechazo, que puede ser juzgado por quien lo escucha como desmesurado e injusto.
“Cada uno es cada uno y tiene sus cadaunadas”. Es una frase que he repetido por años, para mostrar que cada quien es como es y que debemos aceptar a los demás como son sabiendo que puede haber cosas de su quehacer que nos molestan, y que a veces hacen intolerable su compañía. Esto no significa que tengamos derecho a agredirlas o rechazarlas de manera expresa. Es de buena educación aprender a llevarnos lo mejor posible con personas con quienes no congeniamos o lo hacemos poco, pero con quienes nos encontramos de manera frecuente.
¿Qué podemos hacer con una persona que realmente nos resulta intolerable? Nuestra mayor calidad de vida muchas veces depende de la manera como nos relacionamos con personas a quienes no soportamos, a quienes no podemos ni ver. Cómo nos manejamos con seres autoritarios, vanidosos, soberbios, egoístas, egocentristas, mentirosos, y otros géneros de antipatías.
Por lo general lo que nos ocurre es que el miedo se apodera de nosotros y nos bloquea, porque estas personas nos muestran algunos aspectos de nuestro ser que sabemos escondidos, o que conocemos como debilidades, y nos muestran cómo podemos aparecer ante los demás igualmente odiosos o antipáticos como estas personas a quienes rechazamos en nuestro espacio. Este miedo es peligroso porque conlleva a que nos sentiremos frente a esta persona de una manera que no depende de nosotros, sino de la otra persona, de lo que haga o diga.
Nos toca llevar una relación de manera correcta, respetuosa, con alguien que nos resulta odioso. Nosotros somos quienes aceptamos o no el contacto con esta persona que no nos agrada, y si es inevitable, nosotros podemos decidir cómo nos vamos a dejar o no afectar. Si la actitud de esta persona es ex profeso, y busca un juego de “víctima – victimario”, nosotros decidimos si entramos o no. Si nos agrede, lo que no ocurre con frecuencia, debemos tomar medidas, siendo la primera el reflexionar por qué la ha tomado con nosotros. Además, recordar que “la gente nos da lo que percibe que estamos dispuestos a recibir”, y dejarle saber a esta persona que no estamos dispuestos a recibir sus agresiones, y dar una respuesta racional y mesurada, demostrando el control sobre el miedo que sentimos.
Muchas veces ocurre que pudimos evitar estar cerca de esta persona, pero por “conveniencia” social, laboral, familiar, financiera, nos permitimos estar cerca cuando sabemos que no la vamos a pasar bien a su lado. Hay relaciones que hay que cortar y no estar cerca de quien nos produce malestar. A todo efecto evitar el daño que nos puedan producir o que nosotros podamos producir por una respuesta inconveniente.
Si no hay más que estar al lado de esta persona desagradable o perjudicial, y con la premisa de que lo que ocurre depende de la otra persona y no de nosotros, podemos permanecer al lado de esta persona inconveniente, pero mostrando nuestra valentía, y haciéndole frente sin miedo, con alta autoestima y baja agresividad.
En general queremos vivir en armonía con todos, y convivir para que la sociedad prospere. Nos preguntamos, ¿Cómo hago para convivir con esta persona por quien siento de una manera que no me gusta y no sé cómo hacer para no ignorarla, ni mirar hacia otro lado, ni mostrarle mi desprecio. No puedo hacer como si no existiera, ni quiero maltratarla.
Pues bien, la noticia es que tienes que mirar a esta persona de frente, a los ojos, sin odio, ni rencor, ni egoísmo. No podemos permitir que atente contra nuestro bienestar emocional, pero debemos abordar la situación de manera tal que no nos sintamos mal con nosotros mismos, ni que nos mostremos agresivos.
Podemos, claro, evitar el encuentro con aquellas personas con quienes nuestra vida diaria nos obliga a que estemos a su lado. No hay soluciones perfectas, pero sí algunas acciones que podemos emprender para que superemos la dificultad de una convivencia indeseada.
Siempre tenemos que buscar la causa de nuestra molestia, el origen de nuestras dificultades con esta persona, y estudiar cuál es nuestra responsabilidad en lo que ocurre. También hay que aprender a negociar un pacto de convivencia, las condiciones en las cuales somos capaces de convivir con esta persona difícil.
Si no hay nada más por hacer, pues romper la relación en el marco del respeto y el amor al prójimo es lo que nos queda. Si no podemos evitar coincidir y tratar con ella, hay que ser justos y no engañar con conductas hipócritas.
También podemos buscar apoyo en otros y contar con ayuda profesional para que se dé la relación en un marco de respeto y consideración. Vale la pena validar nuestra opinión con otras personas, y pedirles que observen la situación con ojos distintos, para saber si vemos la situación con justicia. Evitar que la furia, la tristeza, la rabia, los celos, sean nuestros consejeros en la relación. Podemos fortalecer nuestros mecanismos emocionales y ser fuertes emocionalmente, evitando las rutinas defensivas, que en automático nos evitan relacionarnos con personas que disparan nuestras emociones no deseadas.
La conversación es siempre un camino para buscar que nuestras relaciones sean armoniosas y respetuosas. La sensatez, la practicidad son buenas consejeras. No pretendamos cambiar a los demás, ni criticar a otros porque no congenien con nosotros. Cada quien decide con quién se relaciona o con quién no.
Debemos recordar que NADIE nos puede hacer daño emocional si no se lo permitimos.

sábado 6 de octubre de 2007

Con la pequeña ayuda de mis amigos


Cuando un amigo siempre está
Oh, I get by with a little help from my friends
Mm, I get high with a little help from my friends
Mm, gonna try with a little help from my friends
(Su título original “With A Little Help From My Friends”) canción escrita por John Lennon y Paul McCartney, presentada en el album de The Beatles “Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band” en 1967. La canción fue escrita para Ringo Starr, baterista del grupo, quien además la cantó.
A veces he escuchado a algunos expresarse con frases como: ¡Mis amigos yo los cuento con los dedos de una mano, y me sobran dedos! Pobre del que se expresa de esa manera.
Qué bendito me siento de tener muchos amigos, muchos más que dedos en mis manos, como Juan Carlos Hornez Pini, padrino de mi hijo Adrián Antonio, quien se ha comportado durante los más de treinta años de amistad que nos une, más como un hermano que como mi amigo.
Me pregunto: ¿Qué hubiera sido de mí y de mis hijos, de mi familia, en fin, sin contar con el apoyo incondicional que Juan Carlos nos ha brindado durante el transcurrir de los años?
Comparto con ustedes algunas de las acciones y actitudes que he podido apreciar en mi compadre Juan Carlos y en otros de los amigos que me honran con su amistad, y que puestas en marcha pueden construir las amistades que deseamos para nuestro beneficio, el de nuestra familia, y para la humanidad.
Juan Carlos es un hombre honrado a toda prueba, y así lo afirmamos todos quienes lo conocemos, y su sinceridad le abre las puertas de cada lugar al cual acude. Él es un “AAD”. Un Amigo de Alto Desempeño”.
Como dice Rafael Echeverría, "El término desempeño es muy especial. Por un lado apunta a la acción, al comportamiento. Pero va más lejos. Tiene el gran mérito de mirar ese comportamiento desde la perspectiva de los resultados que genera. Acción y resultados aparecen como dos facetas indisociables del desempeño (performance)".
Mi amigo es hombre de acción. Desde que lo conozco lo he visto en movimiento.
Cuando lo conocí trabajaba para una empresa que respresentaba a la MAN Alemana y a la empresa Atlas de Brasil. Fabricaba cabinas, marcos y puertas de ascensores, a las cuales le adicionaba las sofisticadas máquinas y equipo electrónico de esas empresas, haciendo una combinación que modernizó a Maracaibo. Con la crisis del Banco Nacional de Descuento (BND), esta empresa entró en crisis, y Juan Carlos hizo, luego de completar su tarea para ellos, el mismo trabajo para la empresa fundada por Elisha Graves Otis (1811-1861), el inventor del ascensor o elevador como le dicen en algunos países, un invento que cambió el mundo.
Luego de varios años desarrollando los mejores productos de esta índole para Ascensores Otis, Juan Carlos fundó una moderna planta de fabricación de ascensores, en las afueras de Maracaibo: Ascensores GEC, Fabricacion Exclusiva METALIN, empresa de su propiedad. Ha logrado no sólo ser el principal vendedor de ascensores en el occidente de Venezuela, sino exportar a Panamá y el Caribe.
En esta fábrica construyó una escuela para los niños de los alrededores, quienes son niños de escasos recursos económicos, y se puso de acuerdo con la Diócesis de Maracaibo para que le proveyera los docentes. También construyó un dispensario que beneficia a los barrios vecinos. Toda esta obra la sostiene de su peculio personal.
En cuanto a su comprotamiento, mi compadre Juan Carlos ha estado a nuestro lado cada vez que lo hemos necesitado, y sin pedirlo casi siempre. Sólo hace falta que lo necesitemos y aparece como por arte de magia. Demuestra su aprecio sincero a los seres humanos, única condición para que así lo exprese, y adelanta montones de obras sociales, entre las cuales han destacado algunas muy notorias como el “Instituto de Educación Especial Zulia”, La Fundación Niños Trabajadores del Zulia, y otras obras trascendentales para la ciudad de Maracaibo y el estado Zulia.
Por otro lado tengo que comentar la capacidad de perdonar de este personaje que es mi compadre, que dice más de su calidad y grandeza de alma. Como es muy generoso y confiado, algunos han abusado de su gentileza, hasta yo, y luego de molestarse como cualquier otro ser humano, perdona y olvida, sin juzgar, lo que lo hace superior. Lo reconozco superior a mí en varios sentidos, éste es uno de ellos. Esto me ha permitido aprender de él.
Lo que Juan Carlos hace es despertar en los demás el deseo vehemente de servir. Influye en otros para que sirvan al prójimo, y así muchos le agradecemos que nos haya encaminado en su credo “Servir a la humanidad es la mejor obra de una vida.”
"La acción surge de lo que deseamos fundamentalmente y el mejor consejo que puede darse a los que pretenden ser persuasivos, ya sea en los negocios, en el hogar, en la escuela o en la política es éste: primero, despertar en la otra persona un franco deseo. Quien puede hacerlo tiene al mundo entero consigo.. Quien no puede, marcha solo por el camino" Dr. Henry A, Overstreet.
Juan Carlos es uno de esos pocos individuos que, sin egoísmo, sirven al prójimo, sin buscar beneficio personal.
Es importante que no me vaya de esta conversación con ustedes sin compartir los resultados que observo en el quehacer de mi compadre, porqué siento que es un ejemplo a seguir. Casado por siempre con Alicia, padre de cuatro hermosas hijas, la prosperidad lo acompaña por siempre, y la comparte con su bella familia.
Creo que el mayor bien que posee es su capacidad para despertar el entusiasmo en otros, y cómo demuestra su aprecio y acompaña a sus amigos ante la dificultad o el pesar. Incentiva a otros para que trabajen y logren su mejor desempeño. Cada vez que se encuentra conmigo me llena de bendiciones y de compañía de su Dios y un santoral.
Juan no se permite censurar a otros y por el contrario habla para mostrar su estima al prójimo, y busca que otros se enteren de las razones la misma. De la mayoría habla bien para que se sepa, y cuando no hay nada bueno que decir de alguien, se calla.
Por eso le canto a mi amigo, que con su pequeña gran ayuda, haré siempre lo mejor que pueda.

¡No me critiques!


Reconoce lo que hago bien
En un parque de la Florida se celebró hace poco un campamento para niños diabéticos organizado y patrocinado por los Clubes de Leones del Estado de la Florida. En el mismo, mi querido hijo Alexander Daniel obtuvo el reconocimiento al “Más amistoso”, otorgado por los guías del campamento. Cuando fuimos a buscarlo al campamento, la Directora del programa, Diana y el director del campamento, nos dijeron que admiraban a Alexander Daniel por su capacidad de amar y tratar bien a los demás, y que esperaba que siempre fuera así.
Estos reconocimientos hicieron que me moviera a observar con más detalle cuáles eran las conductas observables que hacían que estas personas percibieran a Alexander de esta manera. Una de las primeras conductas que surgieron a mi observación es que mi hijo no critica a sus amigos. Siempre tiene gestos de afecto hacia ellos, y les expresa su cariño y admiración por las acciones simples que emprenden.
Por otro lado, recuerdo más bien el esquema donde me formé, tanto en la casa como en la escuela, y aun en el mundo empresarial, que es más bien el mundo de la crítica. A nosotros nos enseñan que las críticas, cuando son constructivas, se nos presentan como una oportunidad para mejorar, y hasta nos entrenan en dar y recibir críticas. Pero la verdad es que ante la crítica, de cualquier tipo, nos sentimos atacados y nos defendemos, y nuestro cerebro instintivo acciona nuestros mecanismos de reacción como son el ataque a quien nos expresa la crítica o incluso reflejos hacia otros cuando nos sentimos impotentes de dirigir nuestro ataque a quien formuló la crítica, o la parálisis, que se transforma en ceguera, sordera o mutismo, o la huida para no sentir el dolor que la crítica nos produce.
Lo que hace mi hijo es observar a los demás en lo mejor que le ofrecen. Saluda a todos por igual, no importa que los conozca o no, no siente miedo ante los desconocidos, o los diferentes, y metaboliza positivamente las críticas que recibe, o las conductas poco amigables que tienen hacia él personas no acostumbradas a seres tan amistosos como él. Por ejemplo, viajando por más de tres horas sentados lado a lado, su vecino no le dirigió la palabra, ni siquiera para contestarle simples preguntas o comentarios (y no era por que no hablara el idioma, según comprobé). Aun así, al bajar me lo presentó como su amigo, y lo acompañó, caminando a su lado hasta la muy distante taquilla de inmigración.
Cuando criticamos a otros, lo que mostramos son nuestras opiniones diferentes, nuestro punto de vista que discrepa del de la otra persona, sobre lo que hace, piensa o dice. Si utilizamos la misma energía para observar lo que el otro hace, dice o piensa que nos parece poderoso, y se lo manifestamos cuando nos lo permite o lo solicita, será más importante para su mejor desempeño futuro. El mostrar una actitud de respeto y comprensión hacia las actitudes y comportamientos ajenos, sin enfocarnos en nuestras discrepancias, y aceptar más bien la riqueza de matices de las diferencias es una habilidad social que se aprende y que no es tan común en el seno familiar, ni en el ámbito escolar ni laboral, por lo menos donde me crié.
Debemos definir el objetivo de nuestros comentarios hacia los demás. ¿Pretendemos que los demás sean iguales a nosotros, y por eso les mostramos cómo opinamos? ¿Nos creemos dueños de la verdad y por eso “iluminamos” a los otros con nuestra sabiduría? ¿Qué es lo que acompaña a nuestros consejos o críticas? ¿Será la presunción de que nosotros sabemos cuál es la verdad? ¿Hacia dónde esperamos que cambie la persona su opinión o conducta, hacia lo que nosotros consideramos o “sabemos” que es lo correcto?
Me gusta más bien pensar que el elogio de las conductas poderosas, el reconocimiento de un cambio hacia un sentido de trascendencia, un plan puesto en marcha para el bienestar propio o el bien común, el valorar un esfuerzo para ser mejor, el agradecimiento por un buen servicio, la felicitación por un logro alcanzado, la escucha atenta de la expresión de un sentimiento, son muestras que hacen que las personas se sientan bien y sean mejores, sobre todo si perciben que son auténticas muestras que salen de nosotros con sinceridad.
Recibir una alabanza, una felicitación, un agradecimiento, el ser escuchado por alguien, muchas veces constituye mejor aliciente que cualquier crítica y se constituyen en mejores oportunidades para aprender.
No tengamos miedo a reconocer y ser reconocidos en nuestros propios aciertos, nuestras fortalezas, y así podremos observarlas en los demás. Eso es lo que creo que nos pasa a la mayoría, que no estamos acostumbrados a recibir estas expresiones diferentes a las críticas, que por andanadas, más las destructivas que las constructivas, recibimos en nuestros hogares, sistema educativo y ambiente laboral. Quisiera haber tenido alrededor personas que alabaran mis virtudes y conductas positivas, que me incentivaran a continuar adelante lo comenzado con acierto, en vez de la crítica rápida y frecuente que me acompañó hasta muy avanzada mi edad adulta.
Debemos educarnos y educar a nuestros hijos en la expresión auténtica de nuestros sentimientos de satisfacción por las conductas de otro, mostradas al alabar y reconocer auténticamente, lo cual debe distinguirse del adular y el lisonjear para manipular. Aprender a observar con lentes positivos las acciones de otros y expresarnos de manera de no crearles a los demás incomodidades al recibir nuestras expresiones.
Creo que debemos aceptar a las personas como son, y si queremos corregir algo que pensamos que no está bien, mostrar en nuestra conducta ese cambio que creemos que les favorecería.
Le agradezco a Alexander Daniel el ser y comportarse como ese ser humano amoroso que hace que me sienta feliz, y que ejemplifica en su conducta el reconocimiento de lo hermosos que son los otros seres humanos.

jueves 4 de octubre de 2007

Si estás triste, algo pasa


A lo que nos llevan el apego y la certeza
“Si estas triste algo pasa, lo que pasa es que necesitas tener algún amor que nunca deje de quererte y de explicarte, que por siempre te ame hasta el final... que te bese y te diga muy bajito que solo de ti será.”
Esta es una canción del excelente grupo venezolano de los años sesenta (comenzaron en el ’64), “Los Darts”. Lo conformaban: Augusto de Lima en la guitarra líder, Carlos Moreán en la segunda guitarra, Rafael Pimentel "Pajarito" en la batería, Richard Aumaitre en el bajo, Claudio Gámez en el teclado y su hermano Víctor en la voz principal. Para muchos la respuesta venezolana a la aparición de los Beatles, de quienes “fusilaron” varios temas, al igual que otras bandas exitosas de la época, y se apoderaron del Hit Parade del país.
Me sirve de inspiración la canción para trabajar el tema de la tristeza.
Todo ocurrió cuando una amiga muy querida, de quien me reservo el nombre para proteger a los inocentes, me dijo que así se sentía, y como casi siempre me pasa, lo que me salió decirle en ese momento fue: “Si estás triste, algo te está pasando”. Y “plin” me resonó la canción en mi mente, y luego en mi propia boca de cantante. Esta canción de Graham Gouldman “Listen People”, fue traducida por los Darts, y se pegó de inmediato en el Hit Parade.
Me prometí entonces escribir estas notas sobre la tristeza, que me permitan reflexionar sobre lo que ocurre en la persona humana cuando la visten de tristeza.
¿Qué es la tristeza? ¿Por qué la gente está triste?
Lo primero que podemos decir es que la tristeza es una emoción. Y ¿Qué es una emoción? Podemos primero presentar la palabra “emoción”, la cual viene del latín "motere" (moverse). El diccionario de la RAE la define como: “Alteración del ánimo intensa y pasajera, agradable o penosa, que va acompañada de cierta conmoción somática”.
Tenemos algunas definiciones:
“Estado afectivo, debido a un estímulo externo, que altera la situación psíquico física anterior del individuo y se traduce en fenómenos de tipo físico: llanto, aceleración del latido cardíaco, movimiento facial etc.”
“Agitación del ánimo producida por ideas, recuerdos, sentimientos o pasiones, la que se manifiesta por una conmoción orgánica más o menos visible.”
“Estado afectivo que transforma de un modo momentáneo pero brusco, el equilibrio de la estructura psicofísica del individuo.”
“Disposiciones corporales dinámicas, que definen los distintos dominios de acción en que nos movemos.”
Las emociones básicas, dice Susana Bloch, son el miedo, la rabia, la alegría y la tristeza, y a éstas agregó Susana el erotismo y la ternura, porque las seis tienen que ver con la supervivencia del ser humano.
Entonces ya sabemos otra cosa acerca de la tristeza, además de que es una emoción, que es básica para todo ser humano, para sobrevivir. Las emociones básicas ocurren en nuestro cuerpo independientemente de nuestra voluntad. Por esta razón debemos comenzar a valorar la tristeza.
Todos, en distintas circunstancias de nuestras vidas nos sentimos tristes. Frecuentemente está emoción aparece relacionada con la pérdida.
Jorge Bucay (http://www.mentesana.es), psicodramatista, psicoterapeuta gestáltico y escritor argentino, publica un cuento que se llama “La Tristeza y la Furia”, en su libro "Cuentos para pensar" ISBN: 8479018682. De dicho cuento podemos inferir que Jorge piensa que la tristeza es la furia disfrazada, o sea que cuando vemos a una persona en la profunda tristeza, lo que ocurre dentro del traje de la tristeza es que se esconde una profunda furia.
Por otro lado la furia se viste de tristeza y así la percibimos. Cuando vemos a una persona triste, lo que esconde es una profunda furia. Es la furia vestida de tristeza.
Por lo general todos, en distintas circunstancias de nuestras vidas, nos hemos sentido tristes. Recuerdo el día más triste de mi vida, el día de la muerte de mi padre en 1982, Armando León Cottín Felce, y recuerdo que me costaba parar de llorar, y a mí alrededor veía a muchas personas mayores, muchos hombres entre ellas, llorando la pérdida de su amigo querido.
Luego de su muerte, mi mamá, Millie Belloso, recibía año a año las muestras de cariño de algunos de esos hombres que estaban en la funeraria y en el cementerio “Jardines de la Chinita”, que la acompañaron hasta su muerte en 1992.
Muchas personas confunden la tristeza con la infelicidad.
Para mí ese día que les comento fue el día más triste de mi vida, pero también el más feliz. Mi padre había sido un hombre extraordinario, y la gente que acudió a la ceremonia le mostró su respeto, admiración y cariño, y se los ha seguido manifestando al transcurrir de los años. Me sentí entonces y me siento ahora orgulloso y feliz del padre que tengo, aunque el sólo recordarlo confunde mi alma con emociones de felicidad y tristeza.
Considero normal sentirme triste ante la ausencia de mis seres queridos. Creo que lo anormal es no sentirnos así. Luego del momento de notar su ausencia nos vamos recuperando, en especial cuando sentimos otras formas de presencia interior. Y así la tristeza se disuelve.
Algunas culturas no sienten esta tristeza, pues normalmente ligado a su religión, piensan que lo que ocurrió fue para el bienestar de su ser amado, y lo despiden con muestras de alegría.
Lo que no es bueno, y no es sano, es llevar el dolor de la pérdida del ser amado por meses, por años y que dure creando el estado de ánimo de la tristeza, el cual no consideramos sano.
Por otra parte, comúnmente veo que la gente confunde tristeza con depresión. De hecho confunden la emoción de la tristeza y dicen estar “deprimidas”.
Puedo entenderlo porque siento que la tristeza y la depresión pueden tener apariencias similares. El caso es que la tristeza siempre tiene referentes en lo que sabemos que nos la causa. La depresión pierde contacto con su origen. Se llega a no saber porqué ese sentir. Ante la depresión lo mejor es buscar ayuda profesional. Por sentirte triste a veces hasta sólo se te pasa y sino pues acudes a una amistad, que te acompaña hasta que se te alivia.
Soy de quienes opina que lo mejor que podemos hacer con nuestras tristezas en vivirlas con intensidad, y por un lapso. Al finalizar ese lapso, pasamos a otra cosa, antes de que se convierta en depresión.
Las emociones, al ser fenómenos corporales dinámicos, pueden modificarse desde la activación cerebro - corporal. También existe otra modalidad de modificación de la tristeza: las conversaciones, los juicios, las historias, el arte.
En la depresión aparece con frecuencia el estado de ánimo de la tristeza, que se une con el cansancio y a la infelicidad, también la pérdida del interés en todo y en nadie, y la falta de gusto por el placer. Nos ponemos irritables y podemos incluso cerrarnos ante cualquier sentimiento.
La tristeza nos es muy útil, pues nuestro organismo se “desactiva” de alguna manera, y ayuda esto a que desaparezca el dolor. Si la tristeza anida en nosotros, o sea permanece por largas temporadas (diez a quince días), podemos caer en depresión, lo que no es nada deseable.
¿Qué podemos hacer? ¡Movernos! Como dicen los entendidos, “Cuando uno cambia su estructura psicofísica, cambia de dominio de acción. “. Si estas triste muévete, por que no hay mayor tristeza, que la tristeza de no podernos mover. Evitar la soledad, el amigo que no está. Hazte acompañar en tu soledad.
Si estás triste es por que sabes que lo que has perdido te importa de verdad. Normalmente sentimos tristeza, cuando la vida nos comprueba que no es bueno apegarse, que no es bueno tener tanta certeza, pensar que las cosas o las personas más bien, no cambiarán.
que te bese y te diga muy bajito
que sólo de ti será. De ti será...... De ti
será......

domingo 9 de septiembre de 2007

Mauro Rodríguez Estrada: In memoriam


Hola amigo querido,
Leyendo un libro sobre creatividad que me resultó muy interesante, encontré los datos del autor, un mexicano dedicado por lo que pude comprobar por su larga lista de libros dedicados a este tema, al desarrollo de la creatividad. Su nombre Mauro Rodríguez Estrada. Fue tanto lo que me impresionó que no me esperé a regresar a Caracas donde vivo desde 1988, y en esa época cuando no había celulares y menos para llevarlos a otro país, fui hasta una cabina telefónica y pagué una llamada de larga distancia a Ciudad de México, al número que aparecía como referencia del autor, y luego de los consabidos sonidos, me contestó una voz algo metálica, con acento propio de los colores que se degustan en el chile en nogada, y me dijo ¡Bueno!, que siempre me ha parecido muy simpático en la manera de contestar al teléfono de los mexicanos.
Me identifiqué con él y le hice comentarios sobre sus obras que ya había tenido la oportunidad de revisar, y le pregunté si le interesaría venir a mi ciudad para presentar un programa que se denomina “Formación de Instructores”, basado en el libro del mismo nombre de editorial Mac Graw Hill.
Acordamos su visita y organizamos en el Hotel Tamanaco, referencia de la ciudad de Caracas en el mundo, una Experiencia de Aprendizaje, abierta al público, donde tuve el honor de colaborar como su Co-Facilitador.
La primera vez que lo visité en México estuve en su casa con su familia y con su bella esposa , Luz María, y con sus hijos Mauro y Marcos, y compartí con ellos su comida, las caminatas que, de manera disciplinada, siempre sucedían a ésta.
Cada vez que nos vimos desde entonces y principalmente en diferentes ciudades de la tierra de los manitos y otras partes del mundo, tuvimos al menos un encuentro para desayunar con un delicioso chocolate, comer o cenar, solos o con la compañía de Luz María, o amigos de alguno de los dos, y disfrutar de la oportunidad de una conversación poderosa sobre el próximo libro o libros que estaba escribiendo, o por publicar, o recibir una copia de sus manos de su nuevo libro recién publicado. No recuerdo que haya tocado tierra en Ciudad de México, y que no hayamos hablado por teléfono y si estaba en la ciudad hacíamos el esfuerzo de encontrarnos dentro de las siempre ocupadas agendas, para departir y disfrutar de la compañía.
Cada vez que nos vimos en algún evento nacional o internacional, que nuestra sesión no coincidía a la misma hora, estuvo Mauro en mi sala con su libreta tomando notas que luego se que las usó para escribir sus libros, y mencionar algunos de los temas que nos interesaban a los dos. No me perdí nunca de la oportunidad de entrar en sus sesiones, conferencias, o talleres y aprovechar la cascada de conocimientos que compartía generosamente, sobre todo de su tema preferido “el lenguaje” y sobre el poder de las palabras. Recuerdo muchas oportunidades en las cuales citó “quien entiende bien las palabras, entiende bien las cosas”, y luego pasaba a abrirnos una nueva ventana al universo del saber mostrando la raíz etimológica de una palabra, o el significado de la misma en su raíz original, ya fuera del latín, del griego, del árabe, o el sajón. Su dominio del sumerio, del arameo, del latín y del griego, del árabe y del hebreo, además de las lenguas modernas como el inglés, el francés, el italiano y demás, hacía que se moviera como pluma al viento, recorriendo las praderas del saber, y contando historias que hacía que quienes estuviéramos en su compañía disfrutáramos de las horas que transcurrían en instantes, y que nos molestara que terminara el encuentro por cuanto siempre era más breve de cómo nos hubiera gustado.
A Mauro le debo haber conocido AMECREA, la Asociación Mexicana para le Desarrollo de la Creatividad, y la entonces su presidenta, Ana María (Anita) Zepeda, quien me invitó como conferencista al Congreso de esta sociedad, que lo reconoce como Fundador, y donde Anita me hizo sentir bienvenido, aun no siéndolo por algunos de sus integrantes, incluso directores, que no me encontraban a su gusto, y manifestaban que no me comportaba como debía hacerlo un “conferencista internacional”, cosa que yo no me he considerado nunca, pues lo que me considero es un “estudiante internacional” a quien le gusta compartir lo aprendido, y quien se involucra más de lo que a algunos les gusta como oradores.
Lo importante fue que Anita, mi amiga a quien aprecio con el alma, y Mauro me hicieron sentir siempre bienvenido, y desde entonces Anita me invita a sus magníficos Encuentros Internacionales de Dinámica de Grupo, eventos que considero han sido durante años mis vacaciones personales, pues en ellos me divierto y descanso como no lo hago en ningún otro viaje, y lugar de convergencia con personas que durante mucho más de diez años nos hemos visto cada año, para conversar sobre temas de interés común, y donde he visto jóvenes en edad universitaria convertirse en profesionales, a algunos casarse con gente que conocieron en estos eventos, a los profesionales progresar, y a algunos muy queridos partir a Tierras de Dios, donde reposan en la Paz por la cual todos trabajamos con denuedo.
Cada libro nuevo de Mauro es una oportunidad para aprender y reflexionar, y crear nuevos caminos del conocimiento, y en especial sobre el tema de la creatividad, al cual dedicó más de cuarenta títulos, y que nos permiten alimentar nuestra práctica sobre innovación y creatividad.
Mauro tiene reconocimiento universal, sus estudiantes del Master de Creatividad de la Universidad de Santiago de Compostela, los grandes nombres como el de Edward de Bono, lo reconocen como igual, y así lo presentaron en los congresos mundiales de la especialidad. Tiene el aprecio y es valorado por las diversas universidades de México y el extranjero donde trabajó y dio clases en pre y post grado; Esto incluye la creación del Instituto Universitario de Ciencias de la Educación Fundador – IUCE, del cual fue su primer Rector. También fue el Primer Director de la carrera de Psicología en el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey - ITESM.
Doctor en Ciencias Religiosas, psicólogo, psicolingüista.
Muchos y diversos son los reconocimientos otorgados por Mauro, entre ellos el Premio Nacional de Capacitación (AMECAP - Asociación Mexicana de Capacitación de Personal, l988) y el Premio Nacional de Psicología del Trabajo (Sociedad de Psicología Aplicada, 1999).
Una referencia constituye para todos nosotros la persona maravillosa que es Mauro Rodríguez Estrada, como individuo elegante y circunspecto, listo para bailar o hacer ejercicios, para degustar platillos gastronómicos deliciosos y escuchar música universal, un estudiante eterno y profesor de lo aprendido. Como esposo, padre, y familiar, lleno de deseos de aprender cómo serlo de mejor manera. Como ciudadano ejemplar, dedicado a servir a los demás desde sus elevadas competencias de hombre del saber. Como persona universal respetuosa de las leyes del hombre y de Dios. Mauro será siempre alguien presente entre quienes le amamos.
¡Gracias Mauro! ¡Hola querido amigo!

miércoles 29 de agosto de 2007

Me gusta la gente, me gustas tú: YO VOTO POR EL SER HUMANO


Tenemos la tendencia a ver lo negativo de las situaciones, de lo que nos ocurre, pero también del lado negativo de las personas. Esta actitud influye en la manera en la cual nos aproximamos a las personas, y afecta el resultado de la relación que establecemos con ellas.

Al igual que la actitud con que vemos la vida influye en nuestro estado de ánimo, la actitud con la cual observamos a las personas determina la calidad de las relaciones que establecemos con ellas. La presunción de recta intención, de que las personas son buenas, de que en cada ser humano hay una riqueza por descubrir no está desvestida de la precaución que nos debemos, para no permitir que una persona mala nos haga daño.

Lo que pretendo es mostrarte que el optimismo permanente acerca de la alta calidad de las personas, aumenta las posibilidades de que cada nueva relación que establezcas sea poderosa. La manera como interpretamos a las personas condiciona nuestros estados de ánimo en las relaciones con otros, y el enfoque que le damos a las conversaciones con las personas, es el medio determinante de la confianza que ofrecemos al prójimo.

Cada uno de nosotros somos diferentes a los demás, y el optimismo relacional del cual hago promoción nos hace que tendamos a vivir más felices y a contar siempre con personas que nos acompañen en superar las dificultades.

Hace poco hice una transacción financiera con una persona relacionada con una familia que ha estado relacionada con nosotros por más de diez años. Le entregué el pago de las arras para la opción de compra sin haber firmado ningún documento legal y basado en la confianza que siempre tengo en el ser humano. A los quince días de haber firmado la opción de compra por un inmueble, esta persona se aprovechó de una fisura legal en el documento que habíamos suscrito. Él sabía que me interesaba mucho el inmueble que le estaba comprando, y sin ningún respeto por la palabra suscrita me exigió una suma importante adicional para venderme el inmueble en cuestión.

Tenía yo varias salidas: la primera era aceptar que me devolviera el dinero que le había entregado en arras, perdiendo así la opción de comprar el inmueble que deseaba, y más que yo mi esposa. Ya incluso temía que esta devolución no ocurriera sin pleito, pues una persona que deja su palabra a un lado no tiene moral y podría hasta intentar con algún recurso quedarse con nuestro dinero, con lo cual me amenazó varias veces. La segunda era demandar ante los tribunales el cumplimiento del contrato, pero en un contexto legal como el nuestro en Venezuela, no siento que hay seguridad en el cumplimiento de la ley. No tengo confianza en el sistema judicial, y esta acción podría terminar años después y pudiera hasta haber perdido además de la suma entregada, las costas y costes de esta acción.

La tercera opción era ceder a la “extorsión” y pagar la suma adicional, lo cual me pondría en posesión del inmueble deseado. Esto incluía además concesiones adicionales que fue exigiendo y condiciones que reclamó basadas en su propia desconfianza, pues como dicen “cada ladrón juzga por su propia condición” pues lo que creía era que yo haría algo “tramposo” como lo que él hizo conmigo. Me exigió la entrega del resto del dinero en cheques de gerencia, el firmar un acuerdo de una oferta que fue hecho por mi desde el principio y sin que me lo exigieran, y que al final firmamos en notaría por mi exigencia, documento que revisó en sus cuatro ejemplares llegando a dudar que no fueran idénticos, poniendo en tela de juicio a los funcionarios de la notaría, a mi abogado y a mi persona, como si fuéramos capaces de llegar a ese extremo de ilegalidad.

Ustedes se preguntarán, ¿Qué tiene que ver esta historia personal con lo que escribo en este artículo? Pues bien, varios de mis amigos me argumentaron cuando supieron lo ocurrido que eso me pasaba a mí por confiar tanto en el ser humano, por hacer lo que les propongo en este artículo.

Les digo como le dije a mi amigo Nelson, “yo voto por el ser humano” y este truhán no va a lograr que cambie lo que es mi conducta y que me ha permitido ser feliz. Seguiré esperando de las personas lo mejor, como me lo han ofrecido por décadas, en las cuales muy pocas han resultados tramposas. Esta persona lo que se llevó fue mi dinero y no mi honra, la cual él no posee, y no podrá mirar a los ojos a su hijo, quien por cierto él dice que fue quien se dio cuenta de la salida legal para exigirme más dinero por su inmueble. Mis hijos siempre podrán recordarme como quien buscó su bienestar, no como quien vendió su hogar para hacerse de un dinero que legítimamente no le correspondía. Lo único que lamento fue haberlo conocido.
Elijo continuar creyendo en las personas, y en que son buenas de entrada, y que si alguno sale malo como me salió este fulano, lo pueda neutralizar tan fácilmente como lo hice con este, que aparte del mal rato y la pérdida pecuniaria no se llevó mis esperanzas por un futuro mejor. Esta situación la veo como una oportunidad de poner a prueba lo que opino y ver si soy capaz de sobrellevar una situación de pérdida como ésta, y de superar el obstáculo para seguir adelante en el encuentro de nuevas personas maravillosas.

El que me guste la gente, me ayuda a gestionar mis relaciones con ellas. El que base mis encuentros con las personas en mi convicción de que debo hacerlo con una actitud positiva me hace ser optimista con esa persona y con la vida.

Ser pesimista me hace ser negativo y tener mal carácter, y no me permite tener relaciones poderosas. Además, demuestra falta de confianza en mi mismo y en los demás. Buscar el lado positivo de las personas nos ayuda a ser felices y sentirnos mejor, a que vivamos con bienestar y a tener la energía nuestra y la de los demás para enfrentarnos a momentos difíciles. El ver en los demás cosas que nos gusta, puede ser cultivado y hacerlo parte de nuestra forma de ser.

martes 7 de agosto de 2007

¿Te agrado? ¿Qué hago para agradarte?


LO QUE APRENDI EN UN DOJO DE KARATE - DO

Algo que hace que seamos inflexibles en extremo es querer agradar a los demás. Muchas personas invierten mucho tiempo y energía en agradar a otros, y lo que más a menudo obtienen es un alto grado de frustración.

Mucha culpa recae en los medios de comunicación, en especial al cine y la televisión, que nos presentan modelos de lo que es agradable y lo que no, de quién es un modelo a seguir y quién está de moda o pasado de ella. Millares de libros, artículos y hasta cursos se venden por montón, prometiendo fórmulas infalibles para que obtengamos éxito con las personas en general, con las mujeres u hombres en particular, en la escuela, en los negocios, en el club, en Internet, en fin en la vida.

No se habla de la formación, la educación, la lectura, el cultivo de las artes y las ciencias, la conducta decente y respetuosa, como vías para llegar a ese lugar deseado que se llama éxito. No les explican a los lectores que el éxito no es lo mismo que el triunfo, que puedes tener éxito en todo lo que te propones pues consiste en sólo lograr un objetivo que te propusiste. Que puedes tener éxito en levantarte a tiempo, o en lavarte los dientes cuatro veces al día, también en lograr entregar tu tarea oportunamente o hacer ejercicio físico durante la hora que hoy destinaste para ello. No nos hablan en esos escritos de que el triunfo es algo para lo cual estamos todos destinados, pero que depende de la celebración que otros hacen de lo que alcanzamos.

Una vida sustentada en la solidez de tus propios logros normales, diarios, hechos de manera extraordinaria nos permite evolucionar hacia el mejoramiento continuo personal. Una evolución periódica que provenga de nuestra reflexión y nuestro deseo de superarnos, nos llevará a la aceptación más importante, a la aceptación personal.

Durante años me preocupó no ser aceptado por los demás, especialmente por las chicas, que no me hacían el más leve caso, hasta el punto de desear un beso femenino por años sin que ninguna hermosa (y hasta no tanto) chica me dispensara sus atenciones, y quisiera y deseara un beso mío. No había invitaciones para mí para asistir a fiestas, ni acompañar a grupos, ni mis compañeros de clase me invitaban a sus aventuras de cualquier índole. Encontraba esa atención de otros, en parte, cuando cantaba en la coral como solista, o tocando el timbal en la banda de guerra.

No era un deportista que destacara en nada, ni un estudiante de excelencia educativa, no creía lucir atractivo para los ojos de nadie, y no sabía vestir a la moda, y además pensaba que nada me quedaba bien. Para colmo durante años tuve los dientes como un conejo, y era eso motivo de burlas, y luego con el trabajo de ortodoncia, nuevas bromas me hicieron la vida difícil. Hasta viajar en el autobús escolar era una pesadilla cuando Bello se burlaba de mí desde que abordaba hasta bajarme en el colegio o en mi casa. Me llenaron de motes y sobrenombres que aun me son mencionados hasta por mis hijos que llegan a saberlos por los hijos de los que los endosaron.

Veía en muchos de mis envidiados comportamientos superficiales, y actitudes que me resultaban mediocres. Era una contradicción pues deseaba lo que algunos de ellos obtenían, como el interés de las chicas más bellas; pero no me agradaban sus acciones, ni me interesaban sus conversaciones, y menos imitar aquellas conductas que me parecían salvajes, indecorosas, irresponsables y faltas de respeto hacia nuestros compañeros más débiles e incluso para con esas chicas que a ellos si les hacían caso.

Trataba de disimular mis limitaciones, de serle simpático a todos, de fingir que me agradaban para ser aceptado.
Esto fue cambiando según recuerdo por mi participación en las artes marciales. En el Dojo (lugar donde se vive el Karate-Do), fue un sitio donde me encontré conmigo mismo. Gracias a mi Sensei, Kunio Tanabe Takizawa y a mis compañeros de Escuela, pude convertirme en una persona más abierta, adaptarme para aprender a convivir con personas que fueran diferentes, a interesarme en los demás. Surgieron a mi alrededor amigos de los dos géneros, y claro y se que esperan que lo mencione, conocí a un bella chica que me dio mi primer beso, y que hizo que respetara el valor de la entrega de este gesto maravilloso.

En el Dojo Tanabe aprendí sobre la amistad y la nobleza, a trascender y ser aceptado por algunos y disfrutarlo, y rechazado por otros y procesarlo sin daños a mi estima. Quizás esas meditaciones del Zen sirvieron para mirar hacia mi interior, y pensar principalmente en cómo realizar las prácticas del calentamiento, el aprender las técnicas del “camino de las manos vacías”, el observar el desempeño de mis compañeros y desear que nuestro equipo destacara en los diferentes encuentros en los campeonatos que se realizaban en el territorio nacional y en el extranjero, me comenzaron a exigir ser una persona más auténtica, aprendiendo a hacer uso de mis mejores recursos para el bien de mi Escuela, pensar no en mi solamente sino en el bien común, y comportarme con el respeto que exige el Dojo y la disciplina del Karate Do, me puso en un camino que todavía recorro hacia el respeto al ser humano.

¡Gracias Sensei!

viernes 6 de julio de 2007

Educando con sugestiones: extrayendo las reservas escondidas de nuestra mente


“Es un milagro que la curiosidad sobreviva a la educación reglada.” -- Albert Einstein
Las reservas de la mente de los seres humanos son inmensas, mucho más de lo que la ciencia ha podido comprobar o incluso imaginar.
Para la mayoría de nosotros, padres de los niños del siglo XXI, existe hoy la necesidad de que nuestros hijos sean educados de una manera distinta a como lo fuimos nosotros, mejor que a nosotros, y de una manera acelerada, sin que esto implique estrés físico ni emocional para nuestros niños y jóvenes, con una sobrecarga a su sistema nervioso, y con efectos secundarios perjudiciales.
La mayoría de las reformas propuestas por los ministerios de educación o escuelas de las universidades son transformaciones en el contenido a estudiar y no una evolución en la metodología de enseñanza de los docentes. Lo que producen estos cambios es un mayor cansancio, aburrimiento y muy posiblemente hasta el colapso nervioso de algunos de los estudiantes.
Más de cuarenta años han pasado desde que el Dr. Giorgi Lozanov, un médico búlgaro, concibió lo que se conoce como “Sugestopedia” y estableció en su país el Instituto de Investigación y Desarrollo de la Sugestología, primera institución en el mundo creada para desarrollar el potencial del aprendizaje del ser humano. Esta metodología, permite elevar el potencial de aprendizaje haciéndolo de 3 a 5 veces más rápido, y mejorando su calidad, y eso sólo al principio.
El Doctor Lozanov y su equipo de investigadores se han interesado en las reservas de la personalidad y en las capacidades de almacenamiento de la mente, descubriendo y enfocando algunos principios básicos del funcionamiento humano y del aprendizaje. El Dr. Lozanov nos muestra que estamos influenciados continuamente por una red de sugestiones que marcan nuestras vidas, en particular nuestra capacidad de aprender.
La sugestopedia no es una nueva técnica, aunque algunos simplistas la han presentado así; es un nuevo tipo de comunicación, de otro nivel, que implica una nueva filosofía del aprendizaje y de la educación. La Sugestopedia es una metodología que utiliza los estímulos sugestivos dirigiéndolos hacia los objetivos educativos. Dichos estímulos buscan por un lado liberar al estudiante del miedo, la autoocensura, y las valoraciones pobres, y por otra parte incentivarle para utilizar sus capacidades de reserva.
La Sugestopedia organiza la Experiencia de Aprendizaje de tal manera de que además del aprendizaje consciente, se aproveche la percepción periférica. Libera las reservas de la mente por medio de la de-programación y la de-sugestión, y mantiene en uso la “Razón Áurea” y el amor del docente por el ser humano. La Razón Áurea o número áureo, también denominado “número de oro”, “número dorado”, “sección áurea”, “razón dorada”, “media áurea”, “divina proporción”, representado por la letra griega Φ (fi) (en honor al escultor griego Fidias), es el número irracional: Se trata de un número que posee muchas propiedades interesantes y que fue descubierto en la antigüedad, no como “unidad” sino como relación o proporción entre partes de un cuerpo o entre cuerpos, que encontramos en la naturaleza en la morfología de diversos elementos tales como caracolas, nervaduras de las hojas de algunos árboles, el grosor de las ramas, proporciones humanas, etc. (http://es.wikipedia.org)
El Facilitador que utiliza la Sugestopedia hace uso de esta proporción en toda la estructura de su diseño instruccional, en el espacio de aprendizaje, e incluso en su actitud. Además, emplea otros medios como los juegos de aprendizaje, las canciones, la música, el arte clásico, la estética, la risa, envueltos todos en este marco de proporción y amor.
Lozanov desarrolló la Sugestopedia como una metodología de educación novedosa, basado en sus estudios sobre la Sugestología, una ciencia que estudia las sugestiones. Una sugestión, es una forma de comunicación en respuesta a un estímulo. Un estímulo que hace que la mente acepte una idea sin prueba ni demostración. La mayor parte de lo que hacemos es el resultado de una sugestión.
El Dr. Walter Dill Scott de Norwest University afirma que “todas las ideas, conceptos y conclusiones, son considerados ciertos a no ser que se oponga una idea antagónica”. Esto quiere decir que si sembramos cualquier idea en otra persona, no será necesario convencerla de la verdad de dicha idea si podemos evitar que en su mente surjan otras ideas discrepantes. Las ideas que entran a nuestra mente tienden a transformarse en acción. “La única razón por la cual no transformamos la idea en acción, es porque otra idea surge y anula esa acción”, dice Dale Carnegie en su libro Cómo ganar amigos e influir en las personas y afirma también que todos “somos criaturas sugestionables”.
Nuestro cerebro recibe información a través de nuestros sentidos, y éste se corresponde neurofisiológicamente con nuestro cuerpo y nuestra mente, generando respuestas en sí mismo y hacia nuestro cuerpo de manera consciente o inconsciente, reaccionando en respuesta a la información que recibe. Por ejemplo, recordamos a una persona muy querida por la presencia de un perfume, por la imagen de una flor, por el sabor de un platillo, o por una canción que suena en la radio. Y ese recuerdo puede sernos agradable o de gran pesar.
En todo momento estamos recibiendo sugestiones, de las más diversas, desiguales, heterogéneas, mezcladas. Los padres, sobre todo en la edad temprana de existencia de sus hijos, cuando se imprime la señal de la educación del hogar, pueden ofrecerles oportunidades de recibir sugestiones positivas que favorezcan su desarrollo, su seguridad, y los hagan ser valientes y justos. O también pueden infringirles daño con sugestiones posibles de ser negativas para su futura existencia, acarreándoles miedos, creándoles dolencias imaginarias, y disminuyendo en ellos las posibilidades para aprender tan rápido como les es posible al nacer. El medio sociocultural y religioso que nos rodea y donde nos educamos durante nuestra infancia, los libros que leemos, las conductas de las personas con las cuales tenemos contacto diario, las aulas de educación, los mensajes publicitarios, la información que recibimos, influencian nuestras opiniones sobre otros, sobre temas y sobre nosotros mismos. Pero también existe otra forma de sugestión, aquella que nos practicamos a nosotros mismos: La auto-sugestión, la cual puede ser voluntaria o involuntaria, positiva o negativa.
El Dr. Lozanov ha construido una nueva corriente científica denominada “Desugestología” y con ella ha desarrollado la Pedagogía Desugestiva, la cual se basa en desmantelar viejas sugestiones malsanas, que condicionan al aprendiz tanto en su conducta habitual como en su educación. En el contexto educativo, una “desugestión” es un conjunto de estímulos frecuentes al Socio de Aprendizaje que incrementan su capacidad para aprender.
A principios de los años 60 el Dr. Lozanov comenzó a enfocar sus investigaciones hacia objetivos educacionales, organizando los estímulos sugestivos periféricos de forma sistematizada, con el fin de destapar las capacidades de reserva y orientarlas a potenciar el aprendizaje. La Sugestopedia, basada en los estudios de la Sugestología, tiene el propósito de realzar lo que podemos aprender, disminuyendo nuestros filtros afectivos.
El pedagogo que utiliza este extraordinario método práctico de educación, utiliza un amor humanístico, que busca desarrollar en el estudiante una libertad interna de su personalidad, una especie de desprogramación, de desugestión de las normas sociales que nos han sido impuestas y que señalan las limitadas habilidades que poseemos. Además, desarrolla el proceso educativo de manera que el aprendizaje no vaya dirigido únicamente a la atención reflexiva del alumno, de su consciente, sino también a la atención no deliberada, la inconsciente. Utiliza las percepciones periféricas del estudiante, en este sentido, el ambiente amigable y lúdico, la música, las canciones, el arte, la luz, su propia actitud, la variación constante de los tonos de la voz, el uso del humor, la sorpresa continua, y los juegos, se suman para hacer inolvidable lo aprendido y completo el proceso.
El aprendizaje con esta metodología nos resulta atractivo, interesante, encantador, y para nada alienante; aprender, es una diversión. Hay armonía en todo el proceso, en la Sociedad de Aprendizaje que se establece. Pasa el tiempo sin que el Socio de Aprendizaje o el Facilitador lo noten, porque todos están aprendiendo y lo disfrutan. Se descubren potencialidades y habilidades, actitudes y valores que en la enseñanza tradicional no aparecen, y se comparte el conocimiento pues este no está vedado por normas anacrónicas como libros cerrados, aprendizaje en solitario, o evaluaciones punitivas. El estudiante aprende grandes cantidades de contenido en poco tiempo, sin agotamiento, sin tedio, sin rigidez, sin desconfianza, sin miedo; su motivación por aprender es estimulada y se le eliminan barreras y obstáculos para que logre sus metas, con tesón y esfuerzo, pero sin comprometer su salud mental y física, y por sobre todo emocional. Así de extraordinaria es la Sugestopedia.